La venta de entradas teatrales en la avenida Corrientes cayó 12% en el último año, pese a que la zona suele mostrarse llena de gente durante los fines de semana. El dato fue atribuido a Carlos Rottemberg, productor teatral privado y referente de la Asociación de Empresarios Teatrales.

La discusión se originó a partir de imágenes de la avenida Corrientes repleta de peatones, utilizadas en redes sociales como una señal de que el consumo se mantiene firme. Sin embargo, la actividad en la calle, los paseos gratuitos, los espectáculos en la vía pública y el movimiento de algunos teatros no necesariamente se traducen en una mayor venta de tickets.

“Si encima tomamos la entrada y salida de una sala llena como el Metropolitan con 900, 800 y pico de personas que salen y 800 y pico de personas que entran, es una foto muy dulce también para nosotros como teatristas, pero no responde a todas las cuadras y no responde fundamentalmente a todos los teatros”, señaló Rottemberg.

El productor planteó la necesidad de observar el desempeño general del sector y no únicamente el de las salas o las obras con mayor convocatoria. “Miremos la película completa, no una foto, simplemente eso”, afirmó.

La baja en la cantidad de entradas vendidas se combina, además, con precios más competitivos. La explicación expuesta fue que la facturación de las producciones enfrenta una presión doble: menos tickets colocados y valores promedio más accesibles para sostener la demanda.

La actividad teatral presenta una fuerte concentración. José María Muscari, director teatral y escritor, describió una cartelera de entre 300 y 400 espectáculos cada fin de semana solamente en Buenos Aires, entre la calle Corrientes y el teatro independiente. Según su explicación, un grupo reducido de obras lidera la taquilla mientras el resto se reparte un público más limitado.

“Cuando algo se te ajusta en el bolsillo, vos preferís comprar el kilo de carne y no la entrada al teatro, pues tenés que comer antes de entretenerte”, dijo Muscari. Al mismo tiempo, señaló que el entretenimiento puede funcionar como un gasto de menor escala frente a la imposibilidad de afrontar consumos más grandes, como un automóvil o unas vacaciones.

El director teatral también diferenció el desempeño de sus propias obras de la situación general del mercado. “Esa realidad de que mi obra está agotada no es la realidad del universo”, afirmó. Muscari agregó que ofrece promociones de dos por uno en una de sus obras para acercar el espectáculo a personas que no pueden pagar dos entradas.

El intercambio expuso una contradicción relevante para el análisis del consumo: una zona con alta circulación y algunas salas llenas puede coexistir con una caída en las ventas agregadas del sector. La actividad conserva capacidad de convocatoria, pero el dato de tickets vendidos sugiere que la imagen de una avenida concurrida no alcanza para describir la evolución del negocio teatral ni del consumo masivo.