El Banco de la Nación Argentina actualizó las condiciones de varias líneas de crédito que utilizan empresas para descontar documentos y obtener financiamiento de corto y mediano plazo. La norma establece tasas diferenciadas para MiPyMEs, grandes empresas y el resto de los clientes, además de un esquema específico para préstamos garantizados con certificados de obras.

Para los adelantos en cuenta corriente respaldados por certificados de obras, la tasa será equivalente a TAMAR, tomada cinco días hábiles antes del inicio de cada período, más 6 puntos porcentuales anuales para las MiPyMEs. Para las empresas que no califiquen como micro, pequeñas o medianas, el margen subirá a 6,5 puntos porcentuales. La aplicación está prevista desde el 28 de enero de 2026.

El esquema deja una diferencia concreta entre ambos grupos, aunque el costo final seguirá dependiendo de la evolución de TAMAR. Es decir, la norma no congela el precio del crédito: incorpora una referencia variable y agrega un margen definido por el banco. Para las empresas vinculadas con contratos de obra, esa combinación vuelve relevante tanto la tasa de mercado como el plazo de cobro de los certificados utilizados como respaldo.

En las operaciones generales de descuento, el Nación informó tasas nominales anuales que parten de 22% para clientes MiPyME de la línea Pellegrini Mi Banco por plazos de entre uno y seis días y llegan a 35% para operaciones de hasta 360 días sin aval de una sociedad de garantía recíproca. Con aval SGR, el tramo de 181 a 360 días queda en 32%.

Para el resto de los clientes MiPyME, las tasas van de 24% en el plazo más corto a 38% para operaciones de entre 181 y 360 días sin SGR. En el caso de las grandes empresas, la grilla de Pellegrini Mi Banco coincide con la de las MiPyMEs, mientras que para el resto de los clientes llega también a 38% en el tramo más largo.

La estructura muestra que el acceso al crédito no depende solo del tamaño de la empresa, sino también de la calidad de la garantía y del canal utilizado. La diferencia entre contar o no con una SGR alcanza 6 puntos porcentuales en el tramo más largo informado para MiPyMEs, una brecha que puede alterar la conveniencia de descontar un documento o esperar el cobro al vencimiento.

Para las empresas, el dato importa porque fija un precio de referencia para financiar capital de trabajo y cubrir descalces entre pagos y cobranzas. Pero las tasas informadas son nominales anuales y no permiten, por sí solas, calcular el costo financiero total de cada operación: también inciden el plazo efectivo, las comisiones, las garantías y las condiciones particulares del crédito.

La actualización aporta previsibilidad sobre las condiciones ofrecidas por el banco, pero no representa por sí misma una señal de abaratamiento general del financiamiento. En las líneas atadas a TAMAR, el costo continuará moviéndose con la tasa de referencia; en las operaciones de descuento, la diferencia entre clientes, plazos y garantías seguirá siendo decisiva para determinar quién puede financiarse y a qué precio.