El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) prevé comenzar a regir el 1° de noviembre, luego de que el Poder Ejecutivo prorrogara por cinco meses la fecha original de implementación, prevista para el 1° de junio.

El esquema fue creado por la ley de modernización laboral y establece que las empresas realicen aportes mensuales vinculados con su planta de empleados. Según lo explicado por Pablo Vilenski, director comercial de Fondos Balance, se trata de un mecanismo obligatorio que busca generar recursos para afrontar futuras indemnizaciones.

El aporte no reemplaza la indemnización por despido. “En ningún caso” implica un cambio del régimen, sino que funciona como “un morigerador del costo indemnizatorio”, señaló Vilenski durante la presentación del sistema.

Los fondos se conformarán a partir del redireccionamiento de aportes patronales que actualmente se canalizan a través de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). De acuerdo con lo expuesto, el esquema contempla una contribución del 1% para las grandes empresas y del 2,5% para pymes y minipymes.

La normativa establece que los recursos tendrán un objeto específico: solo podrán utilizarse para pagar indemnizaciones. No podrán destinarse a cubrir descubiertos, cancelar proveedores u otras necesidades de tesorería de la empresa. Además, se trata de fondos separados e inembargables.

Los empleadores podrán elegir entre administradores de fondos comunes de inversión o fiduciarios registrados. Si una empresa no selecciona una administradora antes del inicio del sistema, se prevé que sea asignada automáticamente mediante un mecanismo de sorteo entre los administradores habilitados.

Los activos elegibles estarán concentrados principalmente en instrumentos soberanos. Para bonos corporativos y provinciales habrá límites y se exigirá, según lo explicado, que los instrumentos cuenten con dos calificaciones crediticias AAA. En el caso de las provincias, también se mencionó un límite general del 15% y un máximo del 5% por emisor.

El fondo tendrá un período de carencia de seis meses de acumulación antes de que las empresas puedan utilizarlo para afrontar bajas de personal. El uso será voluntario y dependerá de las necesidades de cada compañía, mientras que los aportes serán obligatorios.

Vilenski advirtió que los vehículos vinculados con el FAL deberán mantener un nivel elevado de liquidez para responder a eventuales rescates destinados al pago de indemnizaciones. “No lo vemos como si fuese un fondo de retiro”, afirmó, al explicar que la duración de las carteras podría ser corta y que todavía no está definido cuánto utilizarán las empresas después de la carencia.

La estimación mencionada durante el programa ubica el universo potencial en unas 550.000 pymes y cerca de 11.000 grandes empresas, con un flujo anual aproximado de US$15 millones. El diseño definitivo todavía depende de reglamentaciones y de los aplicativos que deberá desarrollar ARCA para instrumentar la recaudación y los pagos.