El Instituto Nacional de Semillas (INASE) amplió su sistema de fiscalización de cultivos con la creación de la categoría “Inspector Auxiliar de Cultivos”. La figura busca aumentar la capacidad operativa de las inspecciones de campo y ordenar la participación de técnicos que hasta ahora asistían a los inspectores acreditados sin una categoría específica dentro del esquema formal.
La nueva categoría tendrá registro propio ante el INASE y quedará habilitada por especie o grupo de especies. Sus integrantes podrán participar en inspecciones, colaborar en la toma de datos y verificaciones de campo, preparar informes y conservar la documentación de los procedimientos. No podrán firmar informes, emitir dictámenes ni actuar de manera independiente.
La resolución establece que cada auxiliar deberá estar bajo la supervisión de un “Inspector Acreditado Patrocinante”. Ese profesional deberá avalar su desempeño, firmar los informes, asumir la responsabilidad técnica y evaluar su idoneidad durante las campañas. El patrocinante podrá registrar a uno o más auxiliares, pero también quedará expuesto a sanciones por las actividades realizadas bajo su supervisión.
Para acceder a la acreditación, el postulante deberá aprobar una auditoría evaluativa a campo específica para cada cultivo y acreditar un título de técnico agropecuario o una carrera afín. También podrá presentar una carta de recomendación de un inspector acreditado, quien asumirá formalmente el patrocinio.
El procedimiento incluye designación expresa, presentación de datos fiscales y personales, identificación de la especie y del tipo de acreditación técnica, una auditoría inicial en campaña y la emisión de un certificado. Durante el primer año de vigencia, el requisito de auditoría previa a campo podrá completarse en la campaña productiva siguiente, una flexibilización transitoria que facilita la incorporación inicial de personal.
El cambio afecta de manera directa a la organización del control sobre cultivos fiscalizados, entre ellos maíz, soja y cereales de invierno, que ya se encontraban incluidos en el sistema de acreditación. Para productores, empresas semilleras y técnicos, la nueva figura puede ampliar la disponibilidad de personal para las tareas de campo y hacer más visible quién intervino en cada inspección.
La contracara es que la ampliación de capacidad no elimina la concentración de responsabilidad en el inspector acreditado. El sistema mantiene una cadena jerárquica clara: el auxiliar puede relevar información y asistir en el procedimiento, pero la validez formal del informe continúa dependiendo de quien firma. Esa estructura busca evitar que la incorporación de más participantes diluya la responsabilidad técnica.
Los auxiliares y sus patrocinantes podrán enfrentar suspensión o cancelación de la acreditación, anulación de los lotes afectados y las sanciones previstas en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas. La resolución entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial, aunque el impacto concreto sobre los tiempos y costos de fiscalización dependerá de cuántos técnicos se incorporen y de cómo se implementen las auditorías por cultivo.



