El cambio climático ya genera riesgos concretos para la salud de los trabajadores y puede afectar la productividad de las empresas, según advirtieron el pediatra especialista en medicina climática y salud ambiental Damián Marcov y el médico especialista en medicina del trabajo Germán Lozano.
Marcov sostuvo que el fenómeno no es un problema limitado al futuro, sino que sus efectos ya se observan en las ciudades y las comunidades. “Está enfermando gente hoy, está matando gente hoy, está haciendo que gente deje de ir a trabajar”, afirmó.
El especialista vinculó el cambio climático con una mayor frecuencia, duración e intensidad de eventos extremos. “El cambio climático está haciendo que eventos climáticos extremos sean cada vez más frecuentes, más duraderos y más intensos”, señaló, y mencionó entre sus efectos las inundaciones, las olas de calor, la contaminación del aire y la propagación de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue.
Para las compañías, el impacto se traduce en ausentismo, menor disponibilidad de personal y mayores dificultades para sostener la operación. Lozano explicó que los problemas de salud asociados a las condiciones ambientales generan “una situación de emergencia en las empresas por la poca productividad, el descenso de la productividad”.
El dengue fue presentado como uno de los principales riesgos para la próxima temporada. Marcov indicó que las lluvias pueden aumentar la cantidad de agua estancada y de criaderos de mosquitos, y sostuvo que “es muy probable que se den las condiciones para que los brotes se vuelvan a dar”. De todos modos, aclaró que no corresponde hacer futurología y que el foco debe estar puesto en la prevención.
El impacto laboral de la enfermedad puede ser significativo. “Una persona enferma de dengue falta dos semanas al trabajo”, afirmó Marcov, quien agregó que un cuadro grave puede extender la ausencia hasta 18 días. También señaló que un trabajador puede faltar para cuidar a un hijo u otro familiar afectado.
Los especialistas recomendaron que las empresas incorporen medidas de prevención a sus programas de salud ocupacional y bienestar. Entre ellas mencionaron la eliminación de depósitos de agua, la capacitación del personal, la provisión de ropa y elementos de protección, el desmalezado en zonas expuestas, la consulta temprana ante síntomas y la vacunación de acuerdo con el criterio médico.
La exposición no es igual en todas las actividades. Lozano identificó como sectores especialmente sensibles a la agricultura, la construcción y la distribución eléctrica, además de los servicios esenciales que no pueden interrumpir sus tareas. “La herramienta fundamental es la prevención en medicina del trabajo”, sostuvo.
Marcov también citó un informe que proyecta que para 2030 podrían perderse 80 millones de empleos de tiempo completo por el impacto de las olas de calor sobre la salud. En ese contexto, la adaptación de las empresas aparece vinculada no solo con el cuidado de los trabajadores, sino también con la continuidad del negocio y la capacidad de sostener la producción ante shocks climáticos y sanitarios.



