Gabriel Martino, banquero, exCEO de HSBC y titular de la desarrolladora inmobiliaria Aleste, sostuvo que la Argentina necesita ampliar el crédito y reducir las tasas para consolidar el crecimiento. "La forma que la Argentina crezca aún de estas actividades como energía, minería, economía del conocimiento, todo lo que genera exportación, la economía va a crecer con crédito, no hay otra forma", afirmó.

Martino consideró que las tasas de interés todavía se encuentran demasiado altas y atribuyó parte de esa situación a la incertidumbre política y financiera. "Las tasas deberían ser más bajas", dijo, y explicó que la volatilidad registrada durante el último año llevó a los bancos a restringir la oferta crediticia ante el temor de un cambio de rumbo económico.

Según su análisis, el crédito podría recuperar dinamismo si se reduce el riesgo percibido y el Banco Central incorpora herramientas que permitan a las entidades prestar a menor costo. "En la medida que pase el tiempo, en la medida que el Banco Central ponga más herramientas para que los bancos puedan apalancarse, el crédito debería aparecer a tasas más bajas", señaló.

El banquero también relativizó el alcance del aumento de la morosidad informado para algunos segmentos. "En Argentina no hay crédito. Tenemos 10, 12 puntos de producto de crédito sobre producto bruto, no hay crédito. Entonces, la morosidad es inexistente, es muy baja, pero se mide sobre los que sí toman crédito", afirmó.

Martino vinculó el deterioro de la capacidad de pago con las tasas reales elevadas, los salarios estancados y la decisión de muchas familias de dolarizarse o postergar consumos. En ese contexto, sostuvo que la salida para los deudores no debería ser una contracción mayor, sino la refinanciación: "No hay otra forma que no sea refinanciando y dando más crédito. No hay otra forma".

El exejecutivo bancario afirmó que el crecimiento también requiere una recuperación de la inversión. Estimó que la inversión argentina, ubicada según sus dichos en torno de 15% o 16% del producto, debería alcanzar entre 25% y 30% para sostener una expansión de entre 3% y 5% durante las próximas décadas.

En su lectura, Vaca Muerta puede aliviar la restricción externa y generar dólares, pero no alcanza por sí sola para generalizar el bienestar. "Vaca Muerta es una herramienta necesaria, pero no suficiente", sostuvo, y señaló que la construcción y el comercio tienen un mayor potencial de generación de empleo directo e indirecto.

Martino explicó que la construcción todavía enfrenta un stock elevado de propiedades y una oferta hipotecaria incipiente, dos factores que demoran la recuperación. A su juicio, cuando se absorba ese stock y el crédito hipotecario se consolide, "los precios van a empezar a subir y ahí la construcción va a funcionar".

El banquero también planteó que, si la sociedad no logra reconstruir una moneda propia, la dolarización debería mantenerse como alternativa. "No es mi primera opción, pero si nosotros no logramos como sociedad reconstruir una moneda, prefiero dolarizar antes de seguir perdiendo el tiempo", afirmó.

Para Martino, la inversión privada requiere reglas más previsibles, menor carga tributaria y menos regulaciones. "Argentina necesita ser competitiva. Para ser competitiva hay que bajar impuestos, bajar regulaciones", dijo, y reclamó además una alternancia política que reduzca los sobresaltos electorales y permita sostener las reglas para empresas, bancos e inversores.