China respaldó el reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas durante un acto de su embajada en Buenos Aires, al que asistió el canciller Pablo Quirno. La señal diplomática se produjo en medio de una nueva escalada entre Argentina y el Reino Unido por las actividades comerciales y la explotación de recursos estratégicos en el archipiélago.
El embajador chino expresó el respaldo de Beijing a la posición argentina sobre Malvinas. Según se explicó durante el acto, China mantiene esa postura en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, mientras que Argentina sostiene la posición de una sola China frente al reclamo de Taiwán.
La coincidencia diplomática también fue vinculada con los intereses de ambos países. La definición china sobre Malvinas se inscribe en la búsqueda de reciprocidad argentina respecto de Taiwán y de la defensa de la unidad territorial reclamada por Beijing.
La presencia de Quirno en la embajada fue considerada relevante porque se produjo después de un período de posiciones firmes del Gobierno argentino frente a China y en un contexto en el que la relación bilateral también incluye la renovación del swap de monedas.
El respaldo chino llegó mientras Londres difundió un documento presentado como una guía o decálogo para empresas interesadas en operar en las islas. El objetivo del texto británico sería alentarlas a mantener sus inversiones y ofrecerles respaldo frente a eventuales acciones argentinas.
La estrategia argentina consiste en advertir a las compañías que exploren o exploten recursos en Malvinas que podrían enfrentar consecuencias judiciales y regulatorias. El planteo oficial busca elevar el riesgo asociado con inversiones realizadas en un territorio cuya soberanía es reclamada por la Argentina.
Desde el Reino Unido, en cambio, se sostiene que la Argentina no tiene soberanía ni jurisdicción sobre las islas y que las empresas pueden invertir con respaldo británico. La disputa agrega incertidumbre política y legal a cualquier proyecto vinculado con hidrocarburos u otros recursos estratégicos del Atlántico Sur.
La Cancillería argentina rechazó la decisión británica y ratificó que considera ilegítimas las actividades comerciales desarrolladas en Malvinas. Además, señaló que se intensificarán las medidas contra la explotación de recursos argentinos.
El nuevo cruce combina la disputa de soberanía con una competencia por las condiciones de inversión en el archipiélago. Mientras Argentina procura desalentar la llegada de capital mediante acciones legales y diplomáticas, Londres intenta reducir ese riesgo ofreciendo protección política y jurídica a las empresas.



