El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, afirmó que trabaja para que el país vuelva al Visa Waiver Program, un régimen que permitiría ingresar a Estados Unidos sin tramitar una visa consular para viajes de turismo o negocios.

“Estoy trabajando para que la Argentina vuelva al Visa Waver program. Somos dos naciones occidentales unidas por la libertad y los valores democráticos. Los argentinos que viajan de buena fe, cumplen las reglas y vienen por turismo o negocios, deberían poder ingresar a Estados Unidos sin visa”, señaló Lamelas.

El objetivo planteado es que la Argentina pueda incorporarse nuevamente al programa durante 2027. La eventual medida facilitaría los viajes de corta duración y reduciría los costos administrativos para quienes deban trasladarse por motivos comerciales, turísticos o de negocios.

El mecanismo no supone un ingreso irrestricto. Según las condiciones explicadas, los viajeros deberían gestionar previamente una autorización electrónica y podrían permanecer en Estados Unidos por un plazo máximo de 90 días.

Uno de los requisitos centrales es que la tasa de rechazo de solicitudes de visa del país aspirante sea inferior al 3%. Ese indicador busca medir el riesgo de que los viajeros declaren un motivo turístico o comercial y luego intenten permanecer en Estados Unidos de manera irregular.

El proceso también contempla documentos de viaje seguros y cooperación policial y antiterrorista, además del intercambio de información vinculado con los controles migratorios.

La Argentina integró un régimen similar entre 1996 y 2002. El sistema fue discontinuado en el contexto de la crisis argentina posterior a 2001 y del endurecimiento de los controles estadounidenses tras los atentados del 11 de septiembre.

El interés por recuperar el beneficio aparece mientras crece el flujo de argentinos hacia Estados Unidos. Lamelas informó que los viajes aumentaron 15,3% en 2024 y anticipó que la celebración del Mundial podría generar un salto adicional en la demanda.

La incorporación todavía no fue anunciada como una decisión adoptada por Washington. Por ahora, se trata de una gestión política y diplomática que deberá superar los requisitos migratorios, de seguridad y de rechazo de visas establecidos por Estados Unidos.