La cirugía robótica acelera su expansión en Argentina y la cantidad de equipos instalados podría llegar a 30 hacia fin de año, según especialistas del sector. El avance incorpora nuevas plataformas a los quirófanos y amplía la oferta de procedimientos asistidos por tecnología.

En el sanatorio Finoquieto se realizaron 800 cirugías con sistemas robóticos durante los últimos dos años y medio. De ese total, 650 fueron hechas con una plataforma Da Vinci Xi, mientras que el establecimiento también cuenta con otro robot destinado a traumatología.

La adopción de estos equipos aumentó 90% durante el último año y medio, de acuerdo con lo señalado durante la charla. En Buenos Aires, el número de instituciones con robots quirúrgicos también comenzó a crecer: de dos establecimientos el año pasado, podría llegar a unos 30 equipos hacia fin de año.

Los especialistas remarcaron que los robots no operan de manera autónoma. El cirujano controla los brazos desde una consola ubicada a metros del paciente y toma todas las decisiones durante la intervención. El sistema reproduce los movimientos del profesional, pero no los interpreta ni actúa por cuenta propia.

La principal diferencia frente a la laparoscopía tradicional está en la articulación de los instrumentos, la visión tridimensional y la posibilidad de ampliar los movimientos dentro del cuerpo. Estas características permiten realizar maniobras más precisas en espacios anatómicos reducidos y mediante incisiones de entre 5 y 8 milímetros.

La indicación no es automática para todos los pacientes. Los médicos evalúan el tipo y el tamaño de la patología, la contextura del paciente y la complejidad del procedimiento antes de optar por una cirugía abierta, laparoscópica o robótica.

Entre los beneficios señalados aparecen una menor pérdida de sangre, menos dolor posoperatorio, una recuperación más rápida y una reducción de algunas complicaciones intraoperatorias. También se mencionó que la cirugía robótica puede disminuir la tasa de conversión hacia una operación abierta en determinados procedimientos.

Sin embargo, los especialistas advirtieron que todavía se discute si la robótica ofrece mejores resultados clínicos generales que la laparoscopía. Según explicaron, algunos estudios recientes comenzaron a mostrar ventajas en tumores de recto, como una mayor supervivencia libre de enfermedad y una menor recurrencia local, aunque todavía se necesita más tiempo para consolidar la evidencia.

La expansión también exige capacitación específica. La certificación incluye simulaciones digitales, prácticas con tejidos simulados y las primeras operaciones supervisadas por un cirujano experimentado. En uno de los centros mencionados ya se forman 20 profesionales y se proyecta capacitar a especialistas de varias disciplinas.

La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de desarrollo, aunque todavía no está incorporada de manera operativa a los robots utilizados. El objetivo futuro sería procesar imágenes, tomografías, resonancias y registros de cirugías previas para asistir al profesional y advertir sobre posibles complicaciones, sin reemplazar la decisión del cirujano.