La tasa de desocupación subió al 7,9% en el segundo trimestre, en un período en el que la actividad económica se contrajo 0,6% frente a los primeros tres meses del año, según los datos difundidos por el INDEC.

El producto, sin embargo, acumuló un crecimiento interanual del 2% durante el segundo trimestre. La medición desestacionalizada mostró una baja respecto del trimestre anterior, mientras que la tendencia-ciclo permaneció positiva, con una variación del 0,8%.

La tasa de actividad se ubicó en el 48,9%. El indicador refleja la proporción de la población que trabaja o busca trabajo y, de acuerdo con el análisis difundido junto con los datos, el aumento de la participación podría estar asociado a una mayor necesidad de generar ingresos.

El mercado laboral también exhibió una elevada informalidad: el 45% del empleo correspondió a trabajadores informales. La formalidad alcanzó al 54% de las personas ocupadas.

La subocupación fue del 12,4%. Se trata de trabajadores que desean trabajar más horas, pero no encuentran una ocupación con mayor intensidad.

En conjunto, la desocupación y la subocupación implican que más de una de cada cinco personas enfrenta algún problema de empleo, ya sea porque no tiene trabajo o porque trabaja menos de lo que desea.

El deterioro laboral se produjo en paralelo con una economía que mostró comportamientos dispares entre sectores. La actividad retrocedió en la comparación trimestral, mientras distintos segmentos avanzaron a velocidades diferentes.

Los registros todavía se encuentran lejos de los máximos de desempleo mencionados para la década de 1990, cuando la desocupación llegó a ubicarse en niveles de dos dígitos. No obstante, los nuevos datos incorporan presión sobre la calidad y la cantidad del empleo.