El Gobierno apunta a recaudar US$2.300 millones mediante la venta de activos y participaciones estatales, con el objetivo de contribuir al cierre de su programa financiero y al pago de vencimientos de deuda.

Según el detalle presentado, las operaciones ya concretadas generaron más de US$1.000 millones. La venta de las cuatro centrales hidroeléctricas del Comahue aportó US$707 millones, mientras que la participación estatal en Transener fue transferida por US$356 millones.

En conjunto, esas dos operaciones representan ingresos por aproximadamente US$1.063 millones. El esquema oficial contempla ahora nuevas privatizaciones y ventas de activos vinculados con la generación, el transporte y la distribución de energía, además de servicios públicos.

Entre las operaciones pendientes aparece la empresa de agua potable que presta servicios en la ciudad de Buenos Aires y en 24 partidos del conurbano. Esta semana se abrieron las ofertas técnicas y se presentaron dos candidatos; todavía resta conocer la oferta económica que definirá al adjudicatario.

El programa también incluye centrales térmicas, con una recaudación estimada de alrededor de US$400 millones por unidad, y otras centrales hidroeléctricas ubicadas principalmente en Mendoza y la Patagonia.

El proceso se complementa con operaciones indirectas sobre empresas de servicios públicos. En el caso de Metrogas, la venta no fue realizada directamente por el Estado, sino por la compañía que poseía su participación accionaria, en una transacción informada por US$780 millones. La continuidad de la operación queda vinculada, además, a la renovación de la licencia de la distribuidora.

La estrategia busca transformar activos estatales o participaciones públicas en recursos para reducir las necesidades de financiamiento del Tesoro. Su resultado dependerá de la concreción de las ofertas económicas, de las condiciones regulatorias y del interés de los inversores por cada compañía o activo.

El presidente Javier Milei vinculó la estrategia económica con una reducción del riesgo y una mayor previsibilidad institucional. “Lo que va a hacer que baje la tasa de interés nominal, digamos, va a tener que ver con que usted pueda bajar el riesgo país, con que usted pueda bajar la tasa de inflación”, afirmó.

En la misma línea, el mandatario sostuvo que el crecimiento de largo plazo requiere “un banco central consolidado”, “derechos de propiedad que funcionan bien” y “superávit”, en lugar de utilizar la tasa de interés como una herramienta para intentar dirigir la actividad económica.