El economista de la Fundación Libertad Ignacio Bongiovanni consideró que el Gobierno tiene margen para terminar de quitar el cepo cambiario que afecta a las empresas. Según su análisis, el equilibrio fiscal y la mayor disponibilidad de dólares reducirían el riesgo de una devaluación abrupta.
“A mí me parece que el gobierno está en un buen momento para terminar de quitar el cepo que tienen las empresas”, afirmó Bongiovanni al analizar las perspectivas económicas para 2027.
El economista sostuvo que una eventual liberación cambiaria podría generar una suba inicial del dólar, aunque descartó que necesariamente derivara en un salto de magnitud. “Si el gobierno terminara de quitar el cepo, posiblemente el dólar fuera un poquito para arriba, pero no estaríamos hablando de una gran devaluación”, planteó.
Para Bongiovanni, la situación fiscal diferencia a la actual administración de otros períodos de tensión cambiaria. “Al tener equilibrio fiscal, esto no haría que directamente el dólar se te fuera 2000, a 2000 y pico”, señaló al referirse a una posible salida de las restricciones para las compañías.
El economista también vinculó la estabilidad cambiaria con la acumulación de reservas y la liquidación del sector externo. Afirmó que el Gobierno “se está armando para el año que viene” y mencionó compras de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares mensuales, además de una proyección de exportaciones superior a los US$100.000 millones durante el año.
En ese contexto, Bongiovanni sostuvo que la eliminación del cepo permitiría comprobar si el tipo de cambio vigente refleja un valor de equilibrio. “Me parece que es una buena oportunidad para que nos demos cuenta si este dólar del 1500 es un dólar real, un dólar de equilibrio o si es un poquito más”, dijo.
De acuerdo con su lectura, un tipo de cambio algo más elevado podría mejorar las condiciones para sectores productivos. “Quizás si fuera un poquito más, eso también le da cierto oxígeno a nuestras empresas y a nuestras industrias”, afirmó, aunque aclaró que una devaluación por sí sola no resolvería los problemas de competitividad.
“Argentina lo único que hizo en las últimas décadas fue devaluar su moneda y sin embargo no somos campeones mundiales en competitividad”, advirtió. Para el economista, la mejora competitiva requiere algo más que un ajuste del tipo de cambio.
Sobre el proyecto de Presupuesto 2027, Bongiovanni consideró ambiciosas las metas oficiales de crecimiento y sostuvo que el Gobierno apunta a una inflación cercana al 20% anual. También valoró que el equilibrio fiscal continúe como objetivo central, aunque advirtió que el año electoral podría frenar decisiones de inversión por la incertidumbre política.
El economista señaló además que una baja de la inflación ayudaría a recomponer el salario real, pero que el sinceramiento de tarifas absorbería una parte del ingreso de los hogares. En materia tributaria, respaldó una reducción de impuestos, aunque reclamó que el esfuerzo no recaiga únicamente sobre el Estado nacional y alcance también a provincias y municipios por el peso de Ingresos Brutos y las tasas locales.



