La Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa de interés en 25 puntos básicos y anticipó nuevas subas para este año, una señal que incrementa la presión sobre los países emergentes y encarece el financiamiento externo para la Argentina.

El movimiento modifica el atractivo relativo de los activos estadounidenses. Con mayores rendimientos en Estados Unidos, los capitales internacionales pueden reorientarse hacia ese mercado y abandonar posiciones en países considerados más riesgosos.

El impacto puede expresarse en una suba del dólar, una caída de los bonos denominados en moneda extranjera y una reversión de los flujos hacia la economía real. En ese escenario, las condiciones domésticas pasan a ser determinantes para retener inversiones y evitar un deterioro adicional del riesgo argentino.

“Si las tasas de interés se van, entonces el flujo de capitales internacionales tiene mayor atractivo a ir a Estados Unidos”, explicó Julián Yosovitch. Según el análisis, los países con mejores fundamentos macroeconómicos son los que cuentan con mayores posibilidades de amortiguar el shock externo.

La suba de la tasa de referencia estadounidense también eleva el piso del costo de financiamiento argentino. Aunque el riesgo país local no aumente, una mayor tasa base implica que el Tesoro debería pagar más para colocar deuda en los mercados internacionales.

Por ese motivo, el regreso de la Argentina al mercado internacional de deuda se vuelve más difícil, aunque no queda completamente descartado. “Si no fue antes, menos va a ser ahora en lo que viene”, señaló Yosovitch sobre la posibilidad de una colocación externa en el nuevo contexto de tasas.

El analista sostuvo que la estrategia oficial debería concentrarse en mejorar las variables domésticas: elevar el nivel de actividad, fortalecer los ingresos fiscales, preservar el equilibrio de las cuentas públicas, acumular reservas y favorecer una recuperación del salario real.

La mejora de esos indicadores podría compensar parcialmente el aumento de la tasa internacional. “Si por variables locales el riesgo país baja, entonces tu costo de financiamiento puede mantenerse igual o bajar incluso”, afirmó Yosovitch.

En caso de que no resulte posible emitir deuda de largo plazo, el Gobierno todavía podría evaluar alternativas de menor duración u otras fuentes de financiamiento. La capacidad de sostener el equilibrio fiscal y fortalecer el balance del Banco Central será clave para limitar la transmisión del shock externo.

La decisión de la Fed respondió a que la inflación estadounidense todavía no converge al objetivo del 2%. Además de subir la tasa, la autoridad monetaria continúa reduciendo su hoja de balance, lo que refuerza el sesgo contractivo de la política monetaria.

Para Yosovitch, la reacción positiva de los mercados accionarios reflejó que la Reserva Federal preservó su credibilidad al priorizar sus mandatos de estabilidad monetaria, actividad y empleo, aun frente a las presiones para reducir las tasas.