Ocho infantes de Marina de Estados Unidos participaron de ejercicios de entrenamiento junto con fuerzas argentinas en Tierra del Fuego, una actividad que generó cuestionamientos por la presencia de tropas extranjeras en el extremo sur del país.
La Armada Argentina sostuvo que se trató de una práctica habitual y que la actividad se realizó en el marco de los acuerdos de cooperación vigentes entre ambos países. Según la explicación difundida, fueron "ejercicios de entrenamiento de rutina entre ambas fuerzas".
El entrenamiento, de acuerdo con los detalles brindados, no constituyó un despliegue operacional ni una maniobra militar de gran escala. La participación estadounidense se limitó a ocho marines, una cantidad que fue presentada como evidencia de que se trató de un intercambio de formación y no de una operación.
La actividad incluiría prácticas vinculadas con operaciones en montaña y condiciones de frío extremo, características de la zona austral. El objetivo señalado fue transferir conocimientos y mejorar la preparación profesional de las fuerzas argentinas para operar en ese tipo de escenarios.
La Armada también indicó que ejercicios de estas características se realizan desde la década de 1990 y que existen antecedentes de actividades similares desde la época del gobierno de Carlos Menem. La práctica fue descripta como parte de una cooperación que se mantiene desde hace años.
El marco de cooperación bilateral fue vinculado con acuerdos alcanzados entre los ministerios de Defensa y con una reunión bilateral en la que participó el entonces ministro Luis Petri. La explicación oficial es que este tipo de entrenamiento entre fuerzas no requiere una autorización específica del Congreso, según las condiciones de los convenios mencionados.
La discusión se produce en un contexto de creciente interés estratégico sobre el Atlántico Sur, la Antártida y los recursos energéticos de la región. Durante el intercambio también se señaló que el petróleo y el gas constituyen factores relevantes en la competencia internacional por esa zona.
La presencia de militares estadounidenses fue comparada con la existencia de una base china en Neuquén, aunque ambas situaciones tienen características diferentes. El planteo expuesto fue que la evaluación de la cooperación militar debería considerar sus objetivos concretos y no solamente el país de origen de las fuerzas participantes.
La actividad reabrió, además, el debate sobre las capacidades argentinas para operar en el ambiente austral. La falta de entrenamiento adecuado para el frío extremo fue mencionada como una de las dificultades que enfrentaron tropas argentinas durante la guerra de Malvinas, mientras que la cooperación militar fue presentada como una herramienta para fortalecer la preparación y la profesionalización.



