Argentina empieza a ganar espacio en los planes de expansión de grandes compañías energéticas, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y por la búsqueda global de nuevos proveedores de gas natural licuado (GNL).

YPF se encuentra cerca de cerrar nuevos contratos de venta de GNL, según afirmó su presidente, Horacio Marín. El avance forma parte del proyecto Argentina LNG, que en una primera etapa tendría capacidad para producir 12 millones de toneladas de GNL por año.

Chevron también incluyó a la Argentina entre las oportunidades que analiza para ampliar su negocio global de GNL. El presidente de Global Gas de la compañía destacó las perspectivas que ofrecen el desarrollo del petróleo y el gas argentinos.

La tercera señal llegó de Harbour Energy. Su CEO, Linda Cook, afirmó ante inversores que la empresa está entusiasmada con la Argentina y la considera uno de sus cinco mercados centrales.

Cook también señaló que, con el shale estadounidense en una etapa más madura, algunos inversores de ese país empiezan a preguntarse dónde colocar capital después. En ese contexto, destacó que los pozos de Vaca Muerta son cada vez más baratos y eficientes.

Las señales aparecen mientras el mercado energético internacional busca diversificar sus proveedores. El atractivo argentino, por lo tanto, no se limita a la posibilidad de exportar hidrocarburos, sino también a la capacidad de construir una plataforma energética para nuevas industrias.

Una de esas oportunidades está vinculada con los centros de datos que requieren grandes volúmenes de electricidad para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. Ya aparecen proyectos de cientos de megawatts en provincias y ciudades como Neuquén, Chubut y Bahía Blanca.

Diego Taich, socio de PwC Argentina y líder en ciberseguridad, riesgo y tecnología, señaló que el país cuenta con un abanico amplio de fuentes de generación. “Argentina tiene un abanico muy grande de posibilidades para generación eléctrica”, afirmó, en referencia tanto a los recursos no renovables como a las energías renovables.

Taich también destacó la disponibilidad de agua para refrigeración y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como factores que podrían facilitar la llegada de capitales a proyectos de infraestructura tecnológica.

El desafío estará en ampliar la generación y las redes eléctricas al ritmo que exige esta demanda. El especialista advirtió que el consumo de los centros de datos aumenta de manera acelerada y que existen limitaciones asociadas a la disponibilidad de energía y a los costos de abastecimiento.