La Argentina atraviesa el mejor nivel de términos de intercambio de los últimos 126 años, de acuerdo con la evaluación presentada. El indicador compara los precios de los bienes que el país exporta con los valores de los productos que importa y permite medir cuánto poder de compra generan las ventas externas.

La mejora se explica principalmente por el aumento de los precios internacionales de los commodities agrícolas y energéticos. Aunque el petróleo registró una baja reciente, continúa en niveles considerados históricamente elevados, mientras que el agro y otros productos exportables sostienen una relación favorable frente al costo de las importaciones.

El efecto es similar a recibir un mayor ingreso por el trabajo sin que aumenten en la misma proporción los gastos. Para la economía argentina, eso implica que las exportaciones generan más capacidad de compra externa y pueden contribuir a aliviar la restricción de dólares.

El contexto también ayuda a explicar la acumulación de reservas del Banco Central durante el año. La mayor liquidación del agro y el ingreso de divisas se produjeron pese a que el tipo de cambio real se encuentra bajo en términos históricos, una combinación que en otros períodos había coincidido con una caída de las exportaciones.

La relación entre el nivel de precios externos y las cantidades exportadas aparece como un factor central. Además del agro, la matriz exportadora incorpora con mayor peso a la minería y la energía, sectores que podrían aumentar sus volúmenes y reducir la dependencia de una única fuente de generación de divisas.

Las perspectivas para el próximo año siguen siendo favorables, aunque sujetas a riesgos. El petróleo podría verse afectado por la evolución de las tensiones en Medio Oriente, mientras que el fenómeno de El Niño puede alterar los rendimientos agrícolas y limitar el impacto de los precios elevados sobre el valor total exportado.

La evaluación sostiene que hacia 2027 no se vislumbra un escenario de precios bajos para las exportaciones argentinas. Si se mantienen las cotizaciones y aumentan las cantidades, el país podría conservar una posición externa más sólida incluso con un tipo de cambio real inferior al promedio histórico.

El desafío será transformar este contexto externo favorable en una mejora persistente y no solamente coyuntural. La propuesta mencionada es utilizar el excedente generado por los términos de intercambio para crear un fondo anticíclico después de las elecciones y evitar que el gasto o la expansión de la demanda absorban completamente el beneficio del ciclo de commodities.