La economía argentina se contrajo 0,6% en el segundo trimestre, aunque todavía mostró un crecimiento interanual de 2%. El dato más incómodo apareció en el mercado laboral: la desocupación llegó a 7,9%, el nivel más alto desde 2021, con alrededor de 1,8 millones de personas sin trabajo y otros 10,2 millones ocupados en la informalidad, cerca del 45% de la fuerza laboral.

La composición sectorial revela una economía que se mueve en direcciones opuestas. La industria manufacturera cayó 2,1% y la administración pública retrocedió 1,4%, mientras que la pesca avanzó 44,7%, la minería 16,4% y la agricultura 6,9%. El resultado es un mayor peso relativo de las actividades vinculadas con exportaciones, junto con una contracción en sectores más expuestos a la demanda interna y al gasto estatal.

La reacción de los mercados fue distinta a la de los indicadores de actividad. El Merval subió 1,08% hasta 3.061.512 puntos y acumuló un avance de 30,51% interanual. El dólar avanzó apenas 0,10%, hasta 1.493 pesos, mientras que el riesgo país trepó a 515 puntos, su nivel más alto desde el 26 de agosto.

La divergencia no implica que la bolsa esté validando el estado actual de la economía. Las acciones descuentan expectativas sobre las ganancias futuras de empresas específicas, el acceso al capital y la rentabilidad de determinados sectores; el producto interno, en cambio, mide la actividad agregada del período. En una economía con minería, agro y energía en expansión, el índice accionario puede mejorar aunque la industria y el empleo atraviesen una fase más débil.

El aumento del riesgo país introduce un límite a la lectura optimista del Merval. La suba de las acciones convivió con un mayor costo de financiamiento soberano, una señal de que los inversores no están asignando el mismo riesgo a las empresas cotizantes que al Estado. Esa diferencia puede sostenerse mientras los sectores exportadores mejoren sus resultados, pero también expone la fragilidad de una recuperación concentrada.

En el frente institucional, el Senado convirtió en ley la segunda iniciativa de inocencia fiscal por 44 votos contra 23. Las discrepancias inferiores a cinco millones de pesos ya no activarán controles de la agencia tributaria y el beneficio tendrá vigencia hasta fines de 2027. El cambio reduce el riesgo de fiscalización para determinadas operaciones, aunque también delimita un umbral que puede modificar los incentivos de cumplimiento y control.

La señal macroeconómica del día es, por lo tanto, doble. La actividad perdió impulso y el deterioro laboral confirma que el crecimiento interanual no se tradujo de manera uniforme en ingresos ni empleo. Al mismo tiempo, el mercado accionario está premiando expectativas sobre empresas y sectores con capacidad exportadora. Para que esa valorización se convierta en una recuperación más amplia, la expansión deberá dejar de depender de pocos rubros y alcanzar a la producción, la inversión y el trabajo formal.