Central Puerto vendió por US$163,1 millones la participación completa que tenía en AbraSilver, la minera canadiense a cargo del proyecto Diablillos, en Salta. La empresa energética había invertido US$25,5 millones entre abril de 2024 y enero de 2025, por lo que la operación representa un retorno bruto de aproximadamente 6,4 veces el capital desembolsado y una diferencia positiva de US$137,6 millones antes de impuestos y otros costos.

La posición había sido adquirida a través de Proener, una subsidiaria de Central Puerto. Una primera compra por US$7,1 millones le permitió tomar cerca de 4% de AbraSilver; luego, con una inversión adicional de US$18,4 millones, elevó su participación a 9,9% y se convirtió en el principal accionista de la minera. La compañía explicó que la tenencia dejó de ser estratégica, pero no informó quién compró las acciones ni a qué precio unitario.

El producido de la venta será distribuido casi íntegramente entre los accionistas. El directorio aprobó un dividendo extraordinario de $247.300 millones, equivalente a $164 por acción ordinaria, con pago previsto para el 25 de septiembre a quienes figuraban como titulares al 18 de septiembre. Los accionistas del exterior pueden solicitar el cobro en dólares a través del mercado oficial, siempre que exista disponibilidad operativa, y el pago está sujeto a una retención de 7% en concepto de impuesto a las ganancias.

La decisión no afecta los activos eléctricos de Central Puerto, que opera plantas térmicas, hidroeléctricas y renovables con una capacidad aproximada de 7.115 megavatios. La empresa conserva, además, una participación de 35% en 3C Lithium, desarrolladora del proyecto de litio Tres Cruces, en Catamarca. El giro hacia la minería había comenzado en 2024, en un momento de expansión de un sector cuyas exportaciones alcanzaron US$6.037 millones en 2025.

La operación también expone el impacto potencial del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. El RIGI, creado por la Ley 27.742, establece para los proyectos que cumplen sus requisitos una alícuota fija de 25% en el impuesto a las ganancias, estabilidad regulatoria durante 30 años, eliminación de derechos de exportación a partir del tercer año y una liberación gradual del acceso a las divisas generadas por las ventas externas.

Diablillos obtuvo la aprobación del régimen para una inversión inicial de US$481,7 millones, de los cuales US$352,4 millones deberían ejecutarse durante los primeros dos años. La resolución formal fue publicada en mayo de 2026 y el inicio de las operaciones está previsto para julio de 2029. La aprobación modifica los retornos esperados después de impuestos y reduce ciertos riesgos regulatorios, pero no demuestra por sí misma que haya generado la valorización capturada por Central Puerto: el precio de una participación minera también incorpora permisos, estudios de factibilidad, reservas y la proximidad de la construcción.

La coincidencia temporal entre la aprobación del RIGI, la venta y la ganancia alimentó cuestionamientos políticos. El diputado opositor Rodolfo Tailhade calificó la operación como un posible “pasamanos” y vinculó el resultado con la relación familiar que distintos medios atribuyen entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el empresario Nicolás Caputo. Nicolás Caputo había vendido en 2022 una participación cercana a 3% en Central Puerto. No existe, sin embargo, una resolución judicial, administrativa o fiscal que haya establecido irregularidades por parte de Luis Caputo, Nicolás Caputo o Central Puerto.

Para los inversores, el caso combina una fuerte monetización de activos con una señal relevante sobre la asignación de capital: la empresa prefirió realizar una ganancia extraordinaria y devolverla al mercado en lugar de conservar una participación minera que ya no consideraba estratégica. La acción de Central Puerto cayó 7,04% el 18 de septiembre, aunque el movimiento coincidió con una ola de ventas en los activos argentinos y no permite separar el efecto del dividendo de la dinámica general del mercado. La operación deja abiertas dos preguntas: cuál será el destino del proyecto bajo sus nuevos accionistas y cuánto impuesto pagará Central Puerto sobre la ganancia obtenida.