El fenómeno de El Niño podría intensificarse durante la primavera y el verano, con lluvias por encima de lo normal en distintas zonas del este argentino y un aumento del riesgo de inundaciones en áreas agrícolas, agropecuarias y urbanas.
La previsión alcanza principalmente al Litoral, el noreste argentino y el norte de la provincia de Buenos Aires. También se esperan precipitaciones intensas en Uruguay y el sur de Brasil, regiones donde nacen cursos de agua que luego impactan sobre la Argentina.
El mayor caudal de los ríos Paraná e Iguazú aparece como uno de los riesgos señalados para los próximos meses. Según el pronóstico, el fenómeno podría extenderse hacia el otoño de 2027 y mostrar sus primeros impactos entre octubre y noviembre.
La combinación de lluvias superiores a lo habitual y suelos saturados puede agravar los anegamientos. En esas condiciones, incluso precipitaciones que no sean excepcionalmente intensas pueden generar inundaciones porque el terreno pierde capacidad de absorción.
La advertencia tiene especial relevancia para la producción agropecuaria, ya que el exceso de agua puede afectar las labores, los caminos rurales y el acceso a los establecimientos. En las ciudades, el riesgo se concentra en los sectores con drenaje insuficiente y en las zonas cercanas a ríos y arroyos.
La preparación anticipada resulta determinante para reducir daños. La limpieza de canales y las tareas de infraestructura pueden contribuir antes de que el fenómeno se ponga en marcha, pero una vez iniciadas las lluvias intensas las posibilidades de mitigación se reducen.
El pronóstico climático se conoció mientras un frente de tormentas afectaba al Área Metropolitana de Buenos Aires, con lluvias intensas previstas hasta las 19 y ráfagas que se intensificarían durante la jornada siguiente.
Para la Ciudad de Buenos Aires se esperaba una caída marcada de la temperatura: de registros cercanos a los 25 grados a una máxima de entre 16 y 17 grados durante los días siguientes. El viento del sudoeste también reduciría la sensación térmica.
La situación inmediata tendería a mejorar después del período más intenso de lluvias, aunque permanecería una alerta por vientos. A partir del jueves, el cambio del viento hacia el norte favorecería una recuperación gradual de las temperaturas.



