La misión técnica del Fondo Monetario Internacional comenzó este lunes la tercera revisión del acuerdo con la Argentina, en reuniones reservadas con funcionarios del Ministerio de Economía. El proceso estará concentrado en el cumplimiento de las metas fiscales y en algunos compromisos pendientes del programa.

El Gobierno llega a la revisión con una mejora en sus resultados fiscales. En los primeros ocho meses del año acumuló un superávit primario equivalente al 1,1% del producto bruto interno, frente al 0,8% registrado hasta julio.

El resultado ubica a la administración de Javier Milei cerca de la meta anual del acuerdo, fijada en 1,4% del PIB. Sin embargo, el margen puede reducirse durante los últimos meses del año, especialmente por el aumento estacional del gasto asociado al pago del aguinaldo en diciembre.

Uno de los puntos de tensión será la evolución de los subsidios al transporte. Entre los compromisos de la segunda revisión figuraba comenzar a reducir esas transferencias, pero los datos mencionados durante el análisis muestran que el Gobierno las incrementó, en sentido contrario a lo acordado.

La discusión también estará vinculada con el efecto de los subsidios sobre la inflación y las cuentas públicas. La misión deberá evaluar cómo compatibilizar la continuidad del superávit con una política que, según los datos expuestos, elevó el gasto destinado al transporte.

Otro tema relevante será la postergación de iniciativas de reforma laboral. El Gobierno decidió trasladar al 1° de noviembre la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral, un mecanismo de financiamiento para que las empresas afronten eventuales indemnizaciones.

La demora tiene impacto sobre la recaudación proyectada y, por lo tanto, sobre las cuentas fiscales. La normativa permitía extender la entrada en vigencia durante seis meses; hasta ahora se utilizaron cuatro, por lo que todavía existiría la posibilidad de postergarla dos meses más.

Si el Ejecutivo necesitara una extensión adicional, debería impulsar una nueva ley en el Congreso. Esa alternativa agrega una instancia política a una revisión que, en principio, se desarrolla entre los equipos técnicos del organismo y los funcionarios económicos argentinos.

Las reuniones se mantendrán bajo reserva y no se espera que el FMI difunda información inmediata sobre sus conclusiones. El resultado de la revisión dependerá de la evaluación conjunta del desempeño fiscal, la trayectoria de los subsidios y el calendario de las reformas comprometidas.