La liquidez en manos del sector privado aceleró con fuerza durante septiembre. El M2 privado, medido por la variación interanual de su promedio móvil de 30 días, pasó de 20,4% el 1 de septiembre a 22,8% el 17, un salto de 2,4 puntos porcentuales en poco más de dos semanas.
La magnitud del movimiento sobresale frente a los cambios recientes: el salto fue 24 veces mayor que el cambio de referencia observado en el historial comparable. Además, el 22,8% se convirtió en el máximo de los últimos 90 registros. No es, por lo tanto, una variación marginal dentro de la liquidez privada.
El avance, sin embargo, todavía debe leerse en perspectiva. En los últimos 30 registros el indicador subió 3,6 puntos y en los últimos 90 avanzó 4,6 puntos, pero permanece 4,1 puntos por debajo del inicio de la ventana de seis meses y 18,3 puntos por debajo del registro de hace un año. El dato marca un extremo reciente, aunque no confirma por sí solo un cambio estructural.
M2 privado variacion interanual promedio 30 dias
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
La aceleración del M2 tampoco aparece acompañada por una expansión equivalente de la base monetaria. La base cayó 2,7% en lo que va de septiembre hasta el 17, mientras el M2 privado aumentó su ritmo interanual. La divergencia impide interpretar automáticamente el movimiento como un reflejo directo de una mayor emisión de pesos de alta potencia y obliga a separar los agregados antes de sacar conclusiones sobre su origen.
Los datos bancarios agregan una señal mixta. Los depósitos subieron 0,47% en el mes, lo que indica una leve recomposición positiva de los pesos depositados, pero los préstamos al sector privado retrocedieron 0,14% desde el 1 de septiembre. La mayor liquidez privada, al menos por ahora, no se tradujo en un aumento del stock de crédito.
+11,8%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
El último dato de inflación disponible corresponde a agosto: 1,7% mensual y 33,5% interanual. El crecimiento interanual del M2 privado, de 22,8% en el registro de septiembre, sigue por debajo de ese ritmo de precios, aunque la comparación no corresponde exactamente al mismo período. Por eso, la aceleración monetaria no permite anticipar por sí sola una aceleración inflacionaria ni una mejora de la actividad.
Para hogares y empresas, el movimiento puede significar una mayor disponibilidad nominal de pesos para transacciones, pero no necesariamente más poder de compra. La diferencia entre liquidez, crédito y precios importa: mientras los depósitos avanzan levemente, el financiamiento bancario no muestra todavía una expansión que alivie de manera general las restricciones de crédito.
La señal central es, entonces, una aceleración excepcional del M2 privado en el corto plazo con transmisión todavía incompleta hacia el crédito. Como la racha ascendente reciente es de apenas un registro, el dato describe un cambio fuerte en la liquidez observada hasta el 17 de septiembre, pero todavía no alcanza para confirmar una tendencia monetaria sostenida.


