La minería argentina exportó US$5.360 millones entre enero y julio de 2026, un 67,5% más que en el mismo período del año anterior, informó el Ministerio de Economía junto con la Secretaría de Minería. El salto consolida al sector como una fuente creciente de divisas, aunque la composición del aumento muestra una fuerte incidencia de los precios internacionales.

El oro explicó US$3.200 millones de las exportaciones mineras, con un incremento interanual del 43,6% en valor pese a una caída del 22,9% en los volúmenes enviados. La plata, por su parte, generó US$655 millones, un 69,8% más que un año antes, aun cuando sus volúmenes retrocedieron 1,1%. En ambos casos, el valor exportado creció sin un aumento equivalente de la producción física.

El litio aportó US$1.280 millones, el 24% del total minero, y fue el segmento de mayor expansión. Sus exportaciones aumentaron 193,7% interanual, con una suba del 63,6% en los volúmenes. La recuperación parcial de los precios desde el final de 2025 y la demanda asociada a vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético sostuvieron el interés por el mineral, aunque las cotizaciones continúan siendo volátiles.

La dependencia de los precios internacionales introduce un límite a la lectura del récord exportador. Las cotizaciones del oro y la plata alcanzaron niveles máximos durante 2026 en un contexto de tensiones geopolíticas y debilitamiento del dólar estadounidense, pero luego fluctuaron por la inflación, la política monetaria de Estados Unidos, el conflicto en Medio Oriente y el encarecimiento del petróleo. El ingreso de divisas puede crecer aun cuando los volúmenes se estanquen o disminuyan.

La expansión también se refleja en la cartera de proyectos. Industrial Info Resources registra 86 proyectos de oro y plata en Argentina por una inversión total de US$24.610 millones y otros 85 proyectos de litio valuados en US$26.190 millones. En el caso del litio, 44 iniciativas por US$9.760 millones corresponden a desarrollos desde cero, mientras que el resto está orientado a ampliaciones, nuevas plantas o mejoras de eficiencia.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones busca convertir ese interés en desembolsos concretos mediante beneficios tributarios, legales y cambiarios de largo plazo para proyectos superiores a US$200 millones. Desde su lanzamiento, fueron aprobados bajo ese régimen proyectos de litio como Rincón, Hombre Muerto Oeste y Sal de Oro. La señal para los inversores es relevante porque los proyectos mineros requieren capital intensivo, plazos extensos y reglas previsibles para recuperar la inversión.

La mayor actividad minera empieza a generar demanda por servicios especializados dentro del país. Sandvik inauguró en San Juan un centro de servicios y capacitación de 2.000 metros cuadrados que reúne asistencia técnica, diagnóstico de equipos, formación de clientes, simuladores y demostraciones tecnológicas para operaciones de superficie y subterráneas.

La instalación también apunta a reducir la distancia entre la tecnología importada y las capacidades necesarias para utilizarla. Sus programas estarán dirigidos a empleados de Sandvik, técnicos y operadores de clientes y estudiantes, con contenidos sobre perforación, automatización y digitalización. Además, la empresa firmó un acuerdo marco con la Universidad Nacional de San Juan para promover capacitación técnica, investigación, intercambio de conocimiento y participación estudiantil.

El desafío para Argentina es transformar una mejora exportadora parcialmente explicada por los precios en una expansión sostenida de producción, inversión y proveedores locales. La cartera de proyectos y la formación de capacidades técnicas pueden ampliar el impacto del sector, pero ese resultado dependerá de que las reglas de inversión se mantengan estables y de que la actividad pueda incorporar tecnología y capital sin perder competitividad.