La Secretaría de Hacienda de México mantendrá durante la semana del 19 al 25 de septiembre el subsidio del 100% al diésel y sumará un estímulo fiscal adicional de 1,8 pesos por litro, en un intento por contener el impacto del alza internacional del petróleo sobre el transporte y los consumidores.
El subsidio completo equivale a un apoyo de 7,33 pesos por litro aplicado al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS). Con la medida adicional, el Gobierno mexicano busca evitar un aumento significativo en el precio del combustible, considerado estratégico por su uso intensivo en las empresas de transporte.
“El objetivo es evitar a toda costa un gasolinazo, un golpe inflacionario, un golpe al bolsillo de los consumidores”, se explicó al presentar el alcance de la decisión.
La medida responde al incremento de los precios internacionales del crudo y a la presión sobre el mercado del diésel. La oferta global se redujo por la menor actividad de refinación en Rusia, China y Medio Oriente, mientras que las refinerías estadounidenses operan en niveles elevados y aumentaron sus exportaciones.
El encarecimiento del diésel también refleja los costos de distribución, los impuestos, los márgenes minoristas y los márgenes de refinación, conocidos en la industria como crack spreads. En Estados Unidos, el combustible alcanzó su máximo histórico, según los datos citados de la Agencia de Información Energética.
El costo fiscal de la decisión será significativo. Según cálculos de Petrointelligence, el Estado mexicano dejaría de recaudar alrededor de 1.750 millones de pesos mensuales, equivalentes a unos US$100 millones, en un contexto de dudas sobre la capacidad del Gobierno para generar nuevos ingresos.
México no aplicaba un estímulo adicional de esta magnitud desde noviembre de 2022, durante la crisis energética posterior al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. El nuevo apoyo se suma a un acuerdo previo con los empresarios gasolineros para limitar el precio de la gasolina regular a 24 pesos por litro y el del diésel a menos de 27 pesos.
La presión podría aumentar si Estados Unidos restringe sus exportaciones de diésel. El secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, planteó que esa alternativa no está descartada mientras Washington evalúa ampliar la capacidad de refinación doméstica.
El eventual límite tendría un impacto directo sobre México, que depende de las importaciones estadounidenses para cubrir casi el 40% de su consumo de diésel. La continuidad del conflicto en Medio Oriente agrega incertidumbre sobre cuánto tiempo podrá sostenerse el esquema de subsidios sin profundizar el costo fiscal.



