Orvana Minerals proyecta un programa de exploración de aproximadamente US$15 millones para Taguas, su proyecto minero en San Juan, durante el ejercicio fiscal 2027. La compañía planea ejecutar 19.500 metros de perforación entre fines de 2026 y comienzos de 2027, aunque el presupuesto, el alcance y el calendario todavía son preliminares.
El principal componente será una campaña de 10.000 metros de perforación de relleno en el área de óxidos de Cerro Taguas. El objetivo es elevar parte de los recursos actualmente clasificados como inferidos a las categorías Medidos e Indicados, una mejora en el nivel de confianza geológica que podría respaldar una actualización de la evaluación económica preliminar de 2021.
Los 9.500 metros restantes estarán destinados a perforaciones profundas para probar el potencial de un sistema de pórfido de cobre y oro interpretado en profundidad. Orvana busca determinar si las anomalías geológicas, geoquímicas, mineralógicas y geofísicas identificadas durante la campaña anterior justifican una ampliación del proyecto más allá de los recursos de óxidos conocidos.
El programa también incorpora la propiedad Evelina, adquirida por Orvana en 2026. La empresa prevé integrar sus datos históricos de geología, geoquímica y perforaciones en un modelo único junto con Taguas, además de ampliar relevamientos de magnetotelúrica y polarización inducida hacia el norte y el sur de una anomalía ya identificada. Esos estudios alcanzarán desde niveles cercanos a la superficie hasta profundidades superiores a 1,5 kilómetros.
La estrategia combina dos apuestas con perfiles diferentes. La perforación de relleno intenta reducir la incertidumbre sobre un recurso ya delimitado y acercarlo a una eventual evaluación económica más precisa; la perforación profunda, en cambio, busca información sobre una hipótesis geológica cuyo resultado todavía no está demostrado. En exploración minera, el gasto no compra producción inmediata: compra datos que pueden confirmar, ampliar o descartar una oportunidad.
La compañía ya seleccionó a los principales proveedores para los relevamientos geofísicos, las perforaciones y las operaciones de campamento, pero todavía avanza con los contratos, los permisos y otras autorizaciones administrativas. La ejecución dependerá también de la disponibilidad de equipos y servicios, de las condiciones de mercado y de la obtención de financiamiento suficiente.
La decisión de asignar un presupuesto preliminar de US$15 millones ofrece una señal concreta de interés empresario por avanzar en un activo ubicado en San Juan, pero no equivale todavía a una inversión productiva ni a una decisión de construcción. Orvana no garantiza que el programa se complete en los plazos previstos, dentro del presupuesto estimado o con una expansión de los recursos minerales.
La compañía presentará el proyecto ante inversores en el Precious Metals Summit de Beaver Creek y en el Mining Forum Americas, ambos previstos en Colorado durante septiembre de 2026. El resultado de Taguas quedará expuesto a la calidad de los nuevos datos, a los permisos, al acceso al capital y a la evolución de los precios del oro, la plata y el cobre, factores que determinarán si la exploración puede transformarse en un proyecto económicamente viable.



