Patricia Bullrich defendió la continuidad del superávit fiscal y cuestionó que el Gobierno vuelva a impulsar medidas de ajuste vinculadas con la discapacidad. La ministra planteó que el oficialismo debe preservar el equilibrio de las cuentas públicas, pero también evitar decisiones que generen un fuerte rechazo social.

“Nosotros queremos que el país tenga presupuesto”, afirmó Bullrich al referirse al debate parlamentario. Según sostuvo, sus aliados están dispuestos a respaldar la iniciativa porque “cualquier gobierno necesita” una herramienta de ese tipo.

La funcionaria remarcó que “el superávit fiscal y las metas de inflación no se negocian” y definió al resultado positivo de las cuentas públicas como “la matriz del plan”. De ese modo, ubicó la disciplina fiscal y la estabilización de precios como condiciones centrales para la continuidad del programa económico.

Al mismo tiempo, Bullrich pidió diferenciar entre la defensa del equilibrio fiscal y las iniciativas que pueden provocar un costo político elevado. “Aquellas cosas que generan una sensibilidad muy fuerte en la sociedad y que tienen otras posibilidades de solucionarse de otra manera, que no es necesariamente por una ley”, deben ser evaluadas con mayor cuidado, sostuvo.

La ministra cuestionó específicamente la posibilidad de aplicar nuevamente un ajuste sobre el sistema de discapacidad. “Ya nos fue mal una, dos veces, otra vez vamos a meterle un ajuste a la discapacidad”, afirmó, y agregó: “Si cometemos un error no forzado, ¿qué van a pensar? ¿Que somos crueles?”.

Durante la entrevista también sostuvo que el tema no había sido discutido en profundidad en la reunión política del oficialismo. Bullrich rechazó la explicación de que se hubiera retirado antes de una reunión clave y afirmó: “Eso es mentira”. Según su relato, el presupuesto había sido tratado en términos generales, pero no el punto específico relacionado con la discapacidad.

La discusión combina una tensión fiscal con otra de carácter político. El oficialismo busca sostener el superávit y evitar desvíos en las metas de inflación, mientras que Bullrich advirtió que una reducción de recursos o cambios en el régimen de discapacidad pueden generar un costo social significativo y dificultar la construcción de apoyo parlamentario.

La ministra también vinculó la continuidad del programa económico con su impacto sobre los hogares. “Tenemos que hacer ahora es fortalecer bien el proyecto, que la gente lo sienta, que la gente lo siga defendiendo, que sienta que le llega los efectos de los cambios que se están haciendo”, señaló.

En ese sentido, Bullrich sostuvo que la política oficial debe lograr que “esta idea de una economía con superávit cada familia la pueda hacer propia”. La definición expone el desafío del Gobierno de sostener la disciplina presupuestaria sin convertir las decisiones de consolidación fiscal en un obstáculo para su respaldo político.