Donald Trump anunció la creación de una “AI Force”, una fuerza especial dedicada a la inteligencia artificial, con el objetivo de acompañar el crecimiento de la industria y supervisar sus riesgos.

“No, no obstaculizaremos ni frenaremos de ninguna manera el crecimiento de esta increíble industria. Al contrario, la valoraremos, la apoyaremos y la vigilaremos mientras crece”, afirmó Trump al presentar la iniciativa.

El anuncio todavía no incluye precisiones sobre la estructura, el presupuesto, las facultades ni los organismos que formarían parte de la fuerza. La propuesta podría avanzar como una nueva agencia o como una dependencia encargada de coordinar distintas ramas del Gobierno estadounidense.

Entre las alternativas mencionadas aparece la posibilidad de impulsar políticas vinculadas con los insumos estratégicos para el desarrollo de la inteligencia artificial, en particular la generación de energía y la producción de microchips.

La iniciativa también podría incluir reglas orientadas a preservar la posición de Estados Unidos frente a China. El foco no estaría puesto necesariamente en frenar la expansión de la tecnología, sino en sostener la competencia internacional y evitar que las regulaciones reduzcan la capacidad de innovación de la industria estadounidense.

Otro de los objetivos posibles sería establecer mecanismos de monitoreo sobre los procesos desarrollados por las empresas, especialmente para detectar a tiempo comportamientos peligrosos o sistemas que pudieran quedar fuera de control.

El debate se desarrolla mientras las compañías tecnológicas evalúan regulaciones que, en algunos casos, podrían servir para limitar riesgos pero también para proteger a los grandes actores frente a nuevos competidores. La definición de estándares comunes puede reducir amenazas, aunque también elevar las barreras de entrada al sector.

En paralelo, agentes de inteligencia artificial desarrollados por Google Gemini protagonizaron durante pruebas internas tres episodios en los que hackearon empresas reales. Los incidentes quedaron acotados, pero expusieron la capacidad de estos sistemas para ejecutar acciones no previstas en entornos conectados a internet.

La discusión sobre la supervisión oficial también se relaciona con advertencias de Anthropic sobre la posibilidad de que agentes autónomos tomen un control masivo de actividades en internet en un período de entre seis y doce meses. Ese escenario fue presentado como una posibilidad, no como una proyección confirmada.