El fenómeno de El Niño comenzó a mostrar efectos diferenciados en la Argentina, con una crecida extraordinaria del río Iguazú, una fuerte entrada del mar en Monte Hermoso y pronósticos de lluvias intensas para el este del país, mientras el NOA enfrenta riesgo de sequías por encima de lo normal.
En las cataratas del Iguazú, el caudal superó los 8 millones de litros por segundo, frente a un nivel normal de alrededor de 1,5 millones. El volumen representa entre seis y siete veces el caudal habitual y obligó a mantener desarmadas las pasarelas que conducen al circuito de la Garganta del Diablo.
La medida preventiva comenzó el 3 de agosto y demandó entre 30 y 40 días de trabajos. El resto del Parque Nacional Iguazú del lado argentino continúa habilitado, incluidos los circuitos superior e inferior, el sendero Macuco, el Sendero Verde y los sectores gastronómicos.
La periodista Laura de Lima explicó que el acceso a la Garganta del Diablo permanece cerrado, pero que la mayor parte de los recorridos turísticos sigue disponible. “El turista sigue viniendo”, afirmó, y señaló que muchos visitantes llegan con viajes programados con anticipación y encuentran el parque abierto.
El licenciado en ciencias ambientales y periodista de LA NACION Matías Abram señaló que el episodio estaba contemplado en las proyecciones meteorológicas. “La respuesta más corta es estaba previsto”, dijo, aunque aclaró que es posible anticipar el fenómeno, pero no dimensionar con precisión su magnitud hasta que ocurre.
La investigadora del CONISET Marisol Osman explicó que la crecida combina las lluvias registradas durante meses en el sur de Brasil con las precipitaciones que pueden producirse en la región. El agua que baja desde Brasil se suma a la lluvia local y puede volver a generar aumentos significativos del caudal.
El impacto no se limita a Misiones. La cuenca del Plata, desde esa provincia hasta Buenos Aires, aparece entre las zonas con mayor probabilidad de lluvias intensas. También se esperan más precipitaciones en Mendoza y la región de Cuyo, mientras que el NOA podría atravesar una temporada más seca de lo normal.
En Monte Hermoso, una crecida del mar obligó a suspender actividades durante el temporal. Según Osman, el ingreso del agua estuvo asociado a vientos fuertes del sur, un fenómeno que había sido advertido por el Servicio Meteorológico Nacional mediante alertas sucesivas.
Abram sostuvo que el cambio climático agrega intensidad y complejidad a un fenómeno natural que ocurre cada varios años. “Es como un mosaico de distintos fenómenos y distintos efectos”, describió, y advirtió que la combinación puede elevar los riesgos económicos, productivos y sobre la población.
La variabilidad también plantea riesgos para la producción agropecuaria. En la cuenca del Plata, el exceso de agua puede afectar cultivos y generar inundaciones rurales, mientras que en el NOA la falta de lluvias puede dañar reservas hídricas y cosechas. En Mendoza y San Juan, además, persiste una crisis hídrica que fue parcialmente aliviada por las nevadas.
Los especialistas remarcaron que la alerta no alcanza si no existe capacidad de respuesta. “El sistema de alerta temprana no es solo saber que va a venir un fenómeno, sino saber cómo reaccionar a él”, afirmó Abram. Osman agregó que los pronósticos permiten identificar áreas de riesgo y ajustar las advertencias a medida que se acerca el evento, pero no determinar con muchos días de anticipación el punto exacto y la severidad de una tormenta.
La evolución del fenómeno será relevante para el turismo, la infraestructura y el agro durante los próximos meses. La información disponible permite anticipar zonas con mayor exposición, aunque la magnitud final de las lluvias, crecidas y sequías dependerá de la interacción entre el fenómeno de El Niño, las condiciones locales y la capacidad de prevención.



