Esentia acordó comprar el 100% de Energía Occidente de México, filial de la canadiense TC Energy, en una operación que ampliará su presencia en el transporte de gas natural en México.

El activo involucrado es el gasoducto Manzanillo-Guadalajara, un sistema de 313 kilómetros que conecta el estado de Colima con la capital de Jalisco. El ducto tiene 15 años de operación y una capacidad de transporte de hasta 500 millones de pies cúbicos diarios.

La infraestructura es considerada estratégica porque vincula los suministros de gas natural con centrales eléctricas ubicadas en la región del Bajío, una zona con elevada demanda industrial.

La compra se encuentra prevista para concretarse durante los primeros seis meses de 2027. Una vez completada, Esentia operará el gasoducto junto con el sistema Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara, que ya administra a través de una filial.

La integración convertiría a Esentia en la única empresa privada con un sistema integrado de gasoductos en México capaz de conectar la cuenca Pérmica, en Texas, con la costa del Pacífico mexicano, según la información presentada.

Para TC Energy, el gasoducto vendido es un activo maduro dentro de su cartera. La compañía continuará siendo propietaria y operadora de una red de aproximadamente 3.300 kilómetros en México, con una capacidad instalada de transporte de 8.700 millones de pies cúbicos diarios.

La estrategia de TC Energy consiste en desprenderse de activos maduros para concentrar capital en nuevos proyectos con mayores rendimientos. La empresa opera una red de más de 91.500 kilómetros en América del Norte y transporta aproximadamente el 25% del gas natural consumido en esa región.

Esentia salió a bolsa en noviembre de 2025 y recaudó 548 millones para financiar su expansión y aprovechar la reconfiguración de las cadenas productivas en México. La empresa también había señalado su intención de llevar gas a centros de datos en Querétaro y San Luis Potosí.

La expansión de los centros de datos incrementó la presión sobre la infraestructura energética de América del Norte, debido a la demanda de electricidad asociada con sus sistemas de procesamiento y enfriamiento. En ese contexto, la ampliación de redes de gasoductos busca reforzar el suministro destinado a la generación eléctrica y a la actividad industrial.