Un informe de JPMorgan puso el foco sobre la expansión de Vaca Muerta y su potencial para generar más dólares para la Argentina hacia 2030. El banco destacó el crecimiento del shale, el desarrollo de nuevos oleoductos y la posibilidad de aumentar las exportaciones de petróleo.

Según el reporte, el shale representa casi el 72% del petróleo argentino y crece a un ritmo anual del 27%. La entidad sostuvo que la ampliación de la infraestructura de transporte permitirá que una proporción mayor de esa producción llegue a los mercados externos.

El informe plantea que Vaca Muerta comenzó a diferenciarse parcialmente del riesgo argentino, aunque todavía depende de las condiciones financieras y regulatorias del país. La conclusión citada durante el análisis fue que el desarrollo no puede “volar completamente sola” por fuera del contexto local.

La mayor capacidad de evacuación aparece como una de las condiciones centrales para transformar el crecimiento productivo en exportaciones. La construcción y ampliación de oleoductos permitiría reducir restricciones físicas y sostener una escala mayor en la producción no convencional.

JPMorgan seleccionó tres compañías del sector para recomendar a sus clientes. Para Vista Energy fijó un precio objetivo de 94 dólares, con un potencial de suba del 28%, mientras que para YPF estableció un objetivo de 66 dólares para su ADR, con un recorrido estimado del 21%.

En el caso de Pampa Energía, la recomendación fue neutral. El banco consideró que una parte importante de la mejora ya estaría incorporada en el precio de la acción.

El análisis también remarcó que la oportunidad energética convive con riesgos propios de la inversión en acciones y de la evolución del petróleo. La recomendación difundida fue evaluar cada compañía y sus valuaciones sin tomar las proyecciones de los grandes bancos como una garantía de rendimiento.

La expansión de Vaca Muerta se presenta así como uno de los principales canales para incrementar la oferta exportable argentina y reforzar el ingreso de divisas. Para que ese potencial se concrete, el crecimiento de la producción deberá acompañarse con infraestructura, financiamiento y reglas que permitan sostener inversiones de largo plazo.