El Ministerio de Economía autorizó una operación de conversión de deuda por hasta USD 14.200 millones de valor nominal original, mediante la ampliación de tres instrumentos dólar linked y el canje de una Letra del Tesoro que vence el 30 de septiembre de 2026. La medida fue firmada el 21 de septiembre y publicada el 23 de septiembre, mientras que la licitación estaba prevista para el 22 de septiembre.
El título elegible es la LELINK D30S6, emitida originalmente con vencimiento el 30 de septiembre de 2026. A cambio, los tenedores podían optar por una Letra con vencimiento el 30 de octubre de 2026, otra con vencimiento el 30 de noviembre de 2026 o un bono dólar linked con vencimiento el 30 de junio de 2028.
La resolución fija topes de ampliación de hasta USD 4.500 millones para cada una de las dos Letras y de hasta USD 5.200 millones para el bono de 2028. Esos límites no implican necesariamente que se coloque el total: la norma establece que las ampliaciones serán por el monto necesario para realizar la conversión.
El mecanismo no supone un pago inmediato en efectivo para cancelar la Letra que vence a fin de septiembre. Los participantes debían entregar la LELINK D30S6 y recibir a cambio los nuevos instrumentos, con una liquidación prevista para el 25 de septiembre. El precio del título elegible debía anunciarse el día de la licitación.
La operación desplaza parte de los vencimientos próximos hacia octubre y noviembre, aunque también ofrece la posibilidad de extenderlos hasta junio de 2028. El alivio, por lo tanto, es financiero y de corto plazo: reduce la concentración de pagos inmediatos, pero mantiene la obligación del Tesoro bajo instrumentos vinculados a la evolución del dólar.
Para los tenedores, la elección enfrenta liquidez contra plazo. Las Letras de octubre y noviembre conservan vencimientos cercanos, mientras que el bono de 2028 extiende considerablemente la duración. La conveniencia de cada alternativa depende del precio de conversión y de la expectativa sobre el tipo de cambio, variables que la resolución deja vinculadas a las condiciones de la licitación.
El diseño también muestra el papel central de la deuda dólar linked en la administración de los vencimientos. Al estar atados al dólar estadounidense, estos instrumentos trasladan al Tesoro el riesgo de una variación cambiaria, aun cuando el pago se estructure dentro del mercado local. La operación evita presentar ese compromiso como una cancelación definitiva: cambia el calendario y la forma de la deuda, pero no elimina la exposición.
La norma permite además que, si un participante no entrega la Letra elegible, la liquidación se haga mediante un débito en pesos calculado con el tipo de cambio de referencia del Banco Central correspondiente al 24 de septiembre. Esa cláusula busca asegurar la entrega del activo comprometido y delimita el riesgo operativo de la conversión.
El resultado relevante para el mercado será el grado de aceptación del canje y la distribución entre los instrumentos ofrecidos. Una adhesión elevada permitiría despejar vencimientos inmediatos sin recurrir a una cancelación en efectivo; una participación baja dejaría más deuda concentrada en el corto plazo. La resolución, por sí sola, no permite saber cuál de los dos escenarios prevalecerá.



