La presión tributaria sobre el campo argentino alcanza el 58,2% de la renta generada por el sector, según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). El indicador registró una leve baja mensual, aunque se mantiene cerca de seis de cada diez pesos producidos.

El cálculo incluye impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales. Dentro de los tributos nacionales no coparticipables se destacan los derechos de exportación y el impuesto a los créditos y débitos, mientras que entre los coparticipables aparecen Ganancias e IVA.

Los impuestos provinciales representan el 7,8% de la presión tributaria relevada, principalmente a través de Ingresos Brutos. A ese componente se suman los tributos y tasas municipales, que completan la carga sobre la actividad.

El informe también muestra que la incidencia varía según el cultivo. En el caso de la soja, la presión tributaria se ubica por encima del promedio general y supera el 60% de la renta, de acuerdo con el desglose presentado.

El girasol exhibe una presión total de entre 50% y 56%, aun cuando sus derechos de exportación se ubican en torno de 4,5%. El dato refleja que las retenciones son solo una parte de la carga que enfrenta la producción agropecuaria.

La presión se mantiene incluso ante pérdidas provocadas por eventos climáticos. En años de sequía o frente al impacto de fenómenos como El Niño, los productores deben continuar afrontando los tributos, aunque en algunos casos pueden obtener una postergación de los vencimientos.

El análisis también pone el foco en la contraprestación de los recursos recaudados. La actividad enfrenta deficiencias en caminos rurales y conectividad, dos servicios relevantes para transportar la producción, monitorear maquinaria y responder ante fallas operativas.

La falta de conectividad impulsa además inversiones privadas específicas. Según lo señalado en el informe, Starlink fue uno de los productos más vendidos este año en ferias agrícolas debido a la necesidad de contar con acceso a internet en los establecimientos rurales.

La situación fiscal argentina dificulta una reducción inmediata de los impuestos, pero el sector reclama que una parte mayor de los recursos vuelva en forma de infraestructura y servicios. La presión tributaria, además, fue presentada como un factor que reduce la competitividad de la producción argentina.