El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa frenar las exportaciones de diésel del país ante el alza de los precios del combustible y las presiones sobre la oferta interna. El Gobierno estadounidense todavía no tomó una decisión, pero el mandatario anticipó que el tema está siendo analizado por su equipo.
Durante una reunión bilateral con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, Trump respaldó la posibilidad de limitar los envíos al exterior. “Yo también pediría eso. No exportemos el diésel”, afirmó, según las declaraciones difundidas durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El secretario del Tesoro estadounidense reafirmó posteriormente que la administración está examinando si una restricción sería viable y efectiva. La evaluación contempla una prohibición parcial o total sobre las exportaciones vinculadas con la capacidad de refinación de Estados Unidos.
Estados Unidos exporta un promedio de 1,4 millones de barriles diarios de diésel. México se encuentra entre sus principales compradores, junto con Chile, Brasil, Países Bajos y Reino Unido.
La medida tendría un impacto directo sobre el abastecimiento mexicano: casi el 40% del consumo de diésel de México depende de las importaciones provenientes de Estados Unidos, de acuerdo con los datos mencionados. Una interrupción o reducción de esos flujos obligaría a buscar proveedores alternativos o a ajustar el consumo.
El precio del diésel en las estaciones de servicio estadounidenses alcanzó los US$6,5 por galón, según la Asociación Estadounidense del Automóvil. El objetivo declarado de una eventual restricción sería aumentar la disponibilidad interna y aliviar las presiones inflacionarias derivadas de la demanda y la escasez del combustible.
La discusión ocurre en un contexto de elevada incertidumbre energética y geopolítica. El petróleo atraviesa una racha de pérdidas, mientras Arabia Saudita todavía no reactivó un oleoducto que funcionaba como alternativa ante el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Al mismo tiempo, las señales sobre una posible distensión entre Estados Unidos e Irán provocaron una baja de los precios del petróleo, aunque las expectativas permanecen frágiles. Un eventual acuerdo dependería, entre otros puntos, de las exigencias estadounidenses sobre el programa nuclear iraní, la circulación por el estrecho de Ormuz y el respaldo de Teherán a grupos aliados.



