Baby Etchecopar cuestionó el discurso político que plantea que la Argentina puede convertirse en un país similar a Estados Unidos y sostuvo que esa comparación desconoce las diferencias productivas, sociales e institucionales entre ambos países.
“Cuando mi ley dice que nosotros vamos a ser como Estados Unidos, le pregunto a Mily, ¿de dónde?”, afirmó. Según su lectura, la economía estadounidense se apoya en una escala industrial y comercial que se refleja en la circulación de camiones, la diversidad de negocios y el nivel de consumo interno.
El editorialista contrapuso esa situación con el escenario argentino, al que describió como una economía con menor capacidad de consumo y con dificultades para sostener el empleo. En ese contexto, mencionó el caso de Dánica y afirmó que “los 30 empleados que quedaban en la fábrica de margarina están aguantando para no quedarse sin laburo”.
Etchecopar también cuestionó la presentación de la situación económica argentina ante inversores y referentes de Estados Unidos. “Que le explique a los norteamericanos que el país está hecho [expletivo] y que nos deje de vender futuro”, planteó, en referencia a las promesas de recuperación y convergencia con las economías desarrolladas.
Otro de los ejes de su planteo fue el destino de las inversiones extranjeras. “La única inversión que va a traer Estados Unidos son los barcos que se van a llevar el petróleo, chicos, y las tierras raras y el litio”, afirmó. La declaración fue formulada como una advertencia sobre una eventual relación basada en la extracción de recursos, sin detallar proyectos, contratos o compromisos de inversión concretos.
El editorialista también vinculó el debate energético con las diferencias en los patrones de consumo entre ambos países. Señaló que en Estados Unidos observa una fuerte presencia de vehículos de gran cilindrada y sostuvo que “el Yankee volvió al petróleo”, mientras que en países en desarrollo crecería la llegada de automóviles eléctricos de origen chino.
En materia social, Etchecopar cuestionó la situación de los jubilados y el poder de compra de los trabajadores. “La inflación no nos importa porque esté caro, barato lo que hay, no lo podemos comprar”, afirmó, y sostuvo que el nivel de ingresos limita el acceso a bienes y servicios aun cuando existan productos disponibles en el mercado.
El editorial concluyó con una crítica a la idea de imitar modelos extranjeros como solución automática para la Argentina. “No creen que nosotros en 24 meses seamos potencia. No creen que nos van a dolarizar. No creen nada”, dijo sobre la percepción que, según relató, recogió durante su estadía en Estados Unidos.
Etchecopar cerró su planteo con una defensa de una identidad económica y social propia: “La Argentina es otra cosa, es otra idiosincrasia”. Su argumento combinó cuestionamientos al optimismo oficial, advertencias sobre la explotación de recursos naturales y una crítica a la falta de resultados visibles en empleo, ingresos y consumo.



