El salario privado registrado apenas le ganó a la inflación en el último dato difundido, con una mejora real de 0,1%. La recuperación de los ingresos, sin embargo, todavía no alcanza para impulsar de manera sostenida el consumo.

La evolución fue dispar entre los distintos segmentos del mercado laboral. El salario público registró una mejora real de 0,8% en el mes, aunque el ingreso de los empleados públicos nacionales continúa 35% por debajo del nivel de diciembre.

En el caso del sector privado formal, el ingreso real se mantuvo prácticamente sin cambios durante los últimos 12 meses y acumuló una caída cercana al 2% en lo que va del año, de acuerdo con la comparación presentada sobre el índice de salarios del INDEC.

El índice general combina los salarios del sector privado registrado, el sector público y el sector privado informal. La medición de este último segmento mostró una suba real acumulada del 44% respecto de noviembre de 2023, un resultado que fue cuestionado por su magnitud y por las características de la medición.

El dato de los trabajadores informales tiene, además, un rezago de cinco meses. Por ese motivo, el registro publicado para julio refleja en realidad información correspondiente a febrero. La diferencia temporal vuelve problemática la comparación directa con los salarios formales del mismo informe.

La remuneración informal se estima mediante una encuesta y puede estar afectada por la variabilidad de los ingresos, especialmente en actividades como la venta ambulante o el trabajo en plataformas. También se señalaron cambios en las preguntas utilizadas para captar los ingresos, lo que podría haber mejorado la medición actual frente a períodos de inflación elevada.

La desaceleración de la inflación tampoco se tradujo todavía en una recomposición significativa del poder adquisitivo. Los salarios se negocian con referencia a la inflación pasada y, en los últimos meses, la variación de los ingresos apenas superó en una o dos décimas a una inflación que bajó desde niveles de 2,3% y 2,1% hasta 1,7% mensual, según los datos mencionados.

La falta de una recuperación salarial más firme se combina con una morosidad elevada y con un crédito que todavía no funciona como canal de expansión del consumo. En ese contexto, la mejora de los ingresos no logró convertirse en un impulso suficiente para la actividad.

La perspectiva para el próximo semestre es de un escenario más cercano al estancamiento que a una mejora sostenida. La inflación podría continuar bajando gradualmente, pero los salarios no mostrarían una recuperación significativa, mientras que la política monetaria no estaría traccionando mediante el crédito y la política fiscal tendría poco margen para impulsar la actividad.