La balanza comercial energética argentina acumuló un superávit de US$7.834 millones entre enero y agosto, un resultado que ya superó el récord alcanzado durante todo 2025. El desempeño refleja el aumento de la producción de petróleo y gas asociado a Vaca Muerta y la menor necesidad de importar energía.
Solo en agosto, el superávit energético se ubicó cerca de los US$1.000 millones. En los primeros ocho meses del año, las exportaciones del sector superaron los US$10.600 millones, según los datos difundidos.
El cambio modifica el aporte de la energía al balance externo argentino. Después de varios años en los que las importaciones de gas representaron una fuente relevante de salida de divisas, el sector pasó a convertirse en uno de los principales generadores de superávit comercial.
El próximo salto dependerá, en parte, de la capacidad de ampliar la infraestructura de transporte, procesamiento y exportación. En ese marco, el proyecto Argentina LNG, desarrollado por YPF junto con la italiana Eni y la emiratí XRG, contempla una inversión total estimada en US$51.000 millones.
Para 2031, cuando está prevista la puesta en marcha de las dos primeras unidades flotantes de licuefacción, el proyecto requeriría cerca de US$29.000 millones. De ese monto, unos US$24.000 millones corresponderían a infraestructura, incluidos gasoductos, instalaciones portuarias y buques, mientras que otros US$5.000 millones se destinarían al desarrollo del upstream y la perforación de pozos.
El esquema financiero previsto para Argentina LNG contempla cubrir aproximadamente el 70% de la inversión con financiamiento internacional y el 30% restante con aportes de los socios. El Exim Bank estadounidense podría participar en el financiamiento de equipamiento para el proyecto mediante operaciones por más de US$6.000 millones.
La estrategia energética también incluye la posibilidad de industrializar el gas dentro del país en lugar de exportarlo únicamente como materia prima. Pampa Energía proyecta construir una planta de urea en Bahía Blanca con una inversión estimada en US$2.700 millones.
La instalación tendría una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas de urea por año y utilizaría gas de Vaca Muerta como insumo. La compañía apunta a abastecer el mercado argentino y a exportar a Brasil, país que importa más del 90% de los fertilizantes que utiliza.
Según las proyecciones mencionadas, la planta podría generar ventas anuales superiores a US$1.000 millones, aunque se trata de una estimación vinculada a un proyecto todavía en desarrollo. La apuesta busca desplazar parte de la exportación de gas sin procesar por productos de mayor valor agregado.
La evolución del superávit energético mejora la disponibilidad potencial de divisas, pero la concreción de los proyectos de exportación e industrialización dependerá del acceso al financiamiento, la ampliación de la infraestructura y la estabilidad de las reglas para invertir y operar.



