La producción argentina de petróleo alcanzó los 916.000 barriles diarios, el nivel más alto de toda la historia del país, según los datos expuestos durante un análisis sobre las nuevas fuentes de divisas de la economía.

Vaca Muerta concentra siete de cada diez barriles extraídos. El desarrollo de la formación no convencional convirtió a la energía en un componente central de la generación de dólares y elevó su peso dentro de la matriz exportadora argentina.

El petróleo ya desplazó a la soja como principal producto de exportación del país, de acuerdo con la información presentada. El cambio modifica la estructura tradicional de ingreso de divisas, históricamente más dependiente de las ventas del complejo agroindustrial.

La expansión energética también comenzó a tener efectos sobre la actividad regional. Durante el análisis se señaló que el empleo en Neuquén aumentó 65%, aunque se aclaró que la base de comparación de la provincia es menor que la de otros distritos.

El impacto no se limita a las empresas productoras. La actividad hidrocarburífera demanda transporte, alojamiento, servicios profesionales, provisión de insumos y otros rubros vinculados con la cadena de valor, lo que amplía el movimiento económico alrededor de los yacimientos.

El crecimiento de las exportaciones energéticas fue presentado además como una segunda fuente de dólares para la Argentina, complementaria del agro. Esa diversificación permitiría reducir la vulnerabilidad frente a shocks climáticos que afecten las cosechas y las ventas externas de granos.

El aumento de la oferta exportable también fue vinculado con la acumulación de reservas internacionales. Según lo expuesto, el Banco Central compró alrededor de US$14.000 millones durante el año con divisas provenientes del campo, la minería y la energía.

La expansión de Vaca Muerta abre oportunidades tanto para las compañías directamente involucradas como para proveedores y ahorristas. Entre las alternativas mencionadas aparecen obligaciones negociables, acciones y fondos comunes de inversión vinculados con empresas energéticas.

El desafío para que el mayor flujo de dólares se traduzca en una mejora generalizada será ampliar la inversión, la infraestructura y la participación de empresas proveedoras. Sin nuevas capacidades productivas, el crecimiento de la extracción puede quedar concentrado en un segmento limitado de la economía.