El Pentágono autorizó la venta a la Argentina de misiles AMRAAM de mediano alcance por un monto cercano a los US$150 millones, destinados a equipar los aviones de combate F-16 incorporados por el país.

La autorización fue presentada como una señal de profundización del vínculo estratégico entre Washington y Buenos Aires. Se trata de un armamento que, según se explicó, Estados Unidos entrega a sus aliados más estrechos y cuya transferencia a la Argentina había intentado bloquear el Reino Unido.

La operación se integra con el proceso de incorporación de los F-16 y con la construcción de un vínculo logístico y operativo que incluye a Dinamarca. El esquema contempla la capacitación cruzada de pilotos argentinos y daneses, además de actividades de entrenamiento vinculadas con operaciones en climas fríos y terrenos montañosos.

La autorización se conoció en paralelo con una serie de movimientos militares y diplomáticos en el Atlántico Sur y el Ártico. Estados Unidos y Dinamarca reforzaron sus acuerdos sobre Groenlandia, mientras que tropas estadounidenses realizaron ejercicios en Tierra del Fuego y la Argentina prevé enviar una unidad a entrenarse en el Ártico.

La coordinación entre esos escenarios fue interpretada como parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para fortalecer su presencia en los extremos norte y sur del continente. En ese marco, la relación con la Argentina adquiere relevancia para la defensa, la logística y el control de espacios estratégicos.

El anuncio también quedó vinculado con el discurso de Javier Milei ante la ONU, donde el Presidente volvió a plantear el reclamo argentino por las islas Malvinas y cuestionó las licencias británicas para la explotación petrolera en la cuenca Malvina Norte mediante el proyecto Sea Lion.

“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó Milei, al señalar que el proyecto avanza “mediante licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”. En el mismo discurso, el Gobierno sostuvo que continuará con los reclamos comerciales y judiciales contra empresas vinculadas con la extracción de recursos en el Atlántico Sur.

Al mismo tiempo, Milei planteó una apertura para las inversiones británicas en el sector energético continental. “Los invitamos a participar en el boom petrolero y gasífero de la Argentina”, expresó al convocar a empresas a invertir en Vaca Muerta, en contraste con la posición oficial frente a las actividades hidrocarburíferas en las áreas bajo disputa de soberanía.