La pobreza aumentó del 28,2% al 32,3%, según los datos difundidos, y alcanzó a 15,4 millones de personas que quedaron por debajo de la línea de pobreza.
El deterioro social coincidió con una nueva contracción de la actividad económica. La economía cayó 2,9% en julio, de acuerdo con la información presentada.
El retroceso de julio se sumó a la caída registrada durante el segundo trimestre del año, lo que refuerza la señal de debilidad sobre el nivel de actividad.
La combinación de mayor pobreza y menor producción expone una brecha entre las expectativas oficiales sobre la recuperación y la situación que reflejan los indicadores difundidos.
El deterioro de los ingresos y del empleo asociado a una economía en contracción puede limitar el consumo y dificultar la recuperación de los sectores que dependen de la demanda interna.
Los datos también elevan la presión sobre la política económica, que deberá mostrar una mejora verificable en la actividad y en el poder adquisitivo para revertir el deterioro social.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la caída de julio representa un bache transitorio o la continuidad de una fase recesiva.
En paralelo, el escenario económico comenzó a impactar en las discusiones sobre el futuro político del oficialismo, aunque las definiciones electorales mencionadas todavía forman parte de especulaciones y no constituyen una decisión formal.



