Las reservas internacionales del BCRA bajaron US$1.277 millones entre el 1 y el 23 de septiembre, desde US$50.205 millones hasta US$48.928 millones. El recorte equivale a 2,54% y se convirtió en un movimiento relevante para el frente cambiario, aunque todavía no alcanza para hablar de un quiebre persistente.
La magnitud de la caída distingue al dato de un ajuste menor. El descenso se ubicó entre los 11 más pronunciados de los 119 movimientos comparables del período reciente, una señal de que la variación de septiembre fue excepcional por su tamaño.
El deterioro, de todos modos, está concentrado en el corto plazo. Las reservas acumularon tres bajas consecutivas y cayeron 1,41% en los últimos 30 días, pero todavía muestran una mejora de 5,91% frente a tres meses atrás y de 12,18% frente a seis meses atrás. El dato marca una pérdida reciente de margen, no una reversión completa del aumento acumulado.
Reservas internacionales del BCRA
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
La presión cambiaria visible hasta el 25 de septiembre fue moderada. El dólar mayorista llegó a $1.523,97, con una suba de 0,74% en el mes, mientras que el minorista alcanzó $1.545,12, con un avance de 0,75%. La baja de reservas coincidió con una suba del dólar, pero la información disponible no permite afirmar que una dinámica haya causado directamente la otra ni muestra un salto cambiario.
Para el BCRA, un nivel menor de reservas implica, en principio, un colchón más reducido para responder ante episodios de presión sobre el mercado o necesidades de pagos externos. Esa capacidad de respuesta funciona también como una señal para quienes deciden mantener pesos, cubrirse en dólares, fijar precios o postergar inversiones.
-2,5%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
El efecto sobre hogares y empresas no es automático. Una caída excepcional puede alimentar dudas sobre el margen de intervención futuro y volver más sensibles las expectativas cambiarias, pero no implica por sí sola que el dólar vaya a acelerarse ni que los precios deban ajustarse de inmediato. El impacto depende de si el movimiento se repite y de cómo lo interpreten los participantes del mercado.
El retroceso de reservas ocurrió además con una base monetaria que cayó 3,03% en lo que va de septiembre. La tasa BADLAR se ubicó en 23% el 24 de septiembre, apenas por debajo del 23,0625% del inicio del mes. Esos datos agregan contexto, pero no permiten atribuir la baja de reservas a una causa monetaria específica.
La señal que deja septiembre combina una alerta de corto plazo con un balance todavía más favorable en horizontes de tres y seis meses. El punto decisivo será si las reservas estabilizan su nivel cercano a US$49.000 millones o si la racha bajista continúa y empieza a reducir de manera sostenida el margen del BCRA frente a nuevas tensiones cambiarias.


