Estados Unidos y China extendieron por dos meses la tregua comercial que mantiene bajos los aranceles entre ambas economías. El entendimiento se extenderá hasta el 10 de enero, en el marco de la visita del presidente chino Xi Jinping a Washington.

La prórroga reduce por ahora el riesgo de una nueva escalada arancelaria, pero también traslada la incertidumbre al inicio de 2027. La tregua es considerada una buena noticia para los mercados, aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que todavía no está claro si ambos países podrán alcanzar un acuerdo comercial más amplio.

La agenda de la reunión incluye el acceso a tierras raras, un grupo de minerales esenciales para la fabricación de componentes tecnológicos y cuyo uso es particularmente relevante para la industria vinculada con la inteligencia artificial. China mantiene una posición dominante en su extracción, refinado y procesamiento a nivel global.

El control chino sobre esos insumos se convirtió en una herramienta de negociación frente a Estados Unidos, que busca garantizar el abastecimiento necesario para expandir su capacidad tecnológica. La discusión combina comercio, seguridad de las cadenas de suministro y competencia estratégica por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Washington también pretende avanzar en compromisos vinculados con la compra de productos agrícolas y aviones, además de establecer un canal de comunicación sobre inteligencia artificial y regulación tecnológica. Sin embargo, las expectativas de avances significativos siguen siendo moderadas por las diferencias en materia de tecnología y por la tensión alrededor de Taiwán.

La visita de Xi a Washington comenzó con un gesto diplomático inusual: Donald Trump recibió al mandatario chino en la base aérea Andrews. La señal fue interpretada como un trato especialmente relevante hacia el principal rival geopolítico de Estados Unidos, mientras China busca proyectar una relación entre iguales.

“La dinámica parece casi invertida. Xi le está dando a Trump el espectáculo que desea, mientras que los beneficios más sustanciales para Estados Unidos siguen siendo completamente inciertos”, señaló el análisis citado durante el programa al describir el desequilibrio entre la puesta en escena diplomática y los resultados concretos todavía pendientes.

El desenlace de las conversaciones será relevante para el comercio internacional y para industrias que dependen de minerales críticos, tecnología, bienes agrícolas y transporte aéreo. Por el momento, la extensión de la tregua ofrece previsibilidad de corto plazo, pero no elimina el riesgo de que las disputas se reactiven cuando venza el nuevo plazo en enero.