La cumbre entre China y Estados Unidos puso a la inteligencia artificial en el centro de la competencia tecnológica entre las dos potencias. Xi Jinping sostuvo que ambos países tienen capacidad y responsabilidad para desarrollar y controlar la IA, mientras que del lado estadounidense se planteó una estrategia de mayor velocidad y menor intervención regulatoria.

En su discurso, el presidente chino cerró con una referencia directa al lema de Donald Trump: “making America great again can go hand”. La frase fue presentada como una señal de que la competencia entre ambos países puede coexistir con una relación de cooperación en determinados ámbitos.

Xi afirmó que la inteligencia artificial debe mantenerse bajo control humano y orientarse a beneficiar a la población. La posición expone una diferencia con el enfoque atribuido a Trump, que busca acelerar el desarrollo de la tecnología y evitar una intervención estatal que pueda frenar las investigaciones.

La disputa tecnológica excede el diseño de aplicaciones. En la cumbre también quedaron involucrados los chips, la infraestructura, los sistemas para celulares, los modelos de inteligencia artificial y el desarrollo de robots humanoides, áreas en las que China y Estados Unidos compiten por liderazgo industrial.

Como gesto de acercamiento entre las sociedades, Xi anunció una invitación para que 100.000 jóvenes estadounidenses viajen a China durante los próximos cinco años para realizar intercambios y estudiar. “China US relationship lies in our people and future lies with the young”, afirmó el presidente chino.

El mandatario también anunció el envío de dos pandas al zoológico de Atlanta. Los animales serán prestados por China durante diez años, en una nueva utilización de la llamada diplomacia de los pandas, una herramienta simbólica que Beijing emplea para expresar el estado de sus vínculos con otros países.

La cumbre también estuvo atravesada por la competencia geopolítica en otras regiones. China fue mencionada como un actor que mantiene vínculos energéticos y militares con Irán, mientras Estados Unidos busca preservar su influencia en América Latina y en áreas estratégicas de infraestructura, tecnología y defensa.

El encuentro reunió además a referentes de las mayores empresas tecnológicas estadounidenses, entre ellos los responsables de Nvidia, OpenAI, Meta y Amazon. La presencia empresarial subrayó el papel de las compañías privadas en la carrera por los chips, los modelos de IA y las nuevas plataformas productivas.

La discusión regulatoria quedó abierta. Mientras algunos ejecutivos plantean la necesidad de establecer controles o moderar el avance de las investigaciones, la administración estadounidense busca evitar reglas preventivas que puedan reducir el ritmo de innovación. El resultado de esa tensión será relevante para la competencia entre ambos países y para el acceso de sus empresas a capital, talento y mercados.