Pemex necesitará alrededor de US$10.000 millones anuales de apoyo del Gobierno mexicano hacia 2030 para cubrir los vencimientos de su deuda financiera, según un cálculo de Moody’s citado en un informe sobre la situación de la petrolera estatal.

La estimación fue difundida mientras la empresa enfrenta un déficit superior a US$5.000 millones en su negocio de refinación. La calificadora atribuyó ese resultado a la volatilidad de los precios de los energéticos y advirtió que el rojo podría aumentar según la evolución del precio del barril y del costo de los combustibles importados.

La deuda financiera de Pemex asciende actualmente a US$77.500 millones. De acuerdo con el análisis mencionado, las necesidades de asistencia oficial no se limitarían a un respaldo transitorio, sino que se extenderían hasta el final de la década para atender los compromisos financieros de la compañía.

El cálculo contradice las expectativas oficiales de que Pemex pueda sostenerse financieramente por sus propios medios a partir de 2027. La petrolera también afronta una presión adicional porque paga impuestos petroleros calculados sobre el precio de mercado, mientras adquiere combustibles a valores internacionales.

A esa estructura se suma el impacto de las políticas de contención de precios. Pemex sacrifica márgenes mayoristas para contribuir al acuerdo gubernamental que establece un precio máximo para las gasolinas en las estaciones de servicio mexicanas, una decisión que traslada costos a la empresa.

La situación expone la tensión entre utilizar a la petrolera como instrumento de política energética y exigirle resultados financieros sostenibles. Mientras los precios de los combustibles y las condiciones del mercado internacional determinan sus costos, las decisiones de precios internos reducen el margen disponible para atender inversiones y deuda.

El panorama se da en un contexto de mayor presión sobre el mercado de combustibles. México se encuentra entre los países latinoamericanos más expuestos a una eventual restricción de las exportaciones estadounidenses de diésel, debido a la importancia de ese suministro para su sector de transporte.

Durante 2025, los envíos de diésel estadounidense a México promediaron unos 220.000 barriles diarios, equivalentes al 17% del total de las exportaciones estadounidenses y la mayor cantidad destinada a un solo país, según los datos citados.