Estados Unidos y Argentina acordaron impulsar el corredor Andes-Atlántico, una iniciativa destinada a conectar los yacimientos de litio y cobre del noroeste argentino con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales. El proyecto busca atraer capital hacia la infraestructura ferroviaria, portuaria, energética y digital necesaria para transformar recursos mineros en exportaciones a mayor escala.
La iniciativa fue presentada como el primer corredor del hemisferio occidental dentro de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global. Su lógica económica es directa: reducir los costos de transporte puede mejorar la rentabilidad de proyectos ubicados lejos de los puertos y ampliar el acceso de inversores estadounidenses a activos mineros argentinos.
El componente financiero incluye un paquete de hasta US$7.000 millones anunciado por el Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) dentro del marco bilateral Build the Future, con desembolsos previstos hasta 2027 para sectores prioritarios como el desarrollo y procesamiento de minerales críticos. El presidente de EXIM, John Jovanovic, sostuvo que la entidad busca asegurar cadenas de suministro, respaldar empleos estadounidenses y ampliar la llegada de bienes y capacidades de ese país al hemisferio occidental.
La infraestructura ferroviaria ocupa un lugar central. Argentina licitó concesiones de 50 años para rehabilitar los ferrocarriles Belgrano, San Martín y Urquiza, que podrían reducir los costos logísticos de los proyectos de litio y cobre. La mejora de esas conexiones también permitiría que parte de la producción del interior llegue a los puertos atlánticos sin depender de accesos transfronterizos hacia terminales del Pacífico chileno.
La apuesta minera se apoya en los depósitos de litio del noroeste y en varios proyectos de cobre de gran escala. El acuerdo específico de minerales críticos que Estados Unidos y Argentina habían negociado durante 2026 todavía no fue ratificado, pero el corredor tiene un alcance más amplio y puede favorecer inversiones en procesamiento, transporte y servicios asociados, además de la extracción primaria.
La energía es el segundo gran eje. El proyecto de gas natural licuado liderado por YPF junto con Eni y XRG, la compañía internacional de inversiones energéticas de ADNOC, contempla una inversión estimada de US$51.000 millones. EXIM emitió una hoja de términos indicativa y no vinculante por hasta US$6.000 millones para financiar la compra de bienes y servicios estadounidenses, incluidos trabajos de McDermott, Pumpco, Bonatti y Contreras Hnos. La decisión final de inversión está prevista para el segundo semestre de 2026, según el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín.
El corredor también incorpora una concesión de 25 años para la Hidrovía, adjudicada al consorcio belga-argentino Vía Navegable Troncal, que prevé inversiones por US$10.000 millones. A eso se suma una concesión estimada en US$800 millones para ampliar la transmisión eléctrica en el área metropolitana de Buenos Aires, respaldada por una garantía crediticia del Banco Interamericano de Desarrollo, en una región que concentra cerca del 60% de la demanda eléctrica del país.
La conectividad digital completa el esquema con la modernización de la red de fibra óptica de ARSAT, cuya primera etapa cuenta con un préstamo de US$49 millones del BID, y con la expansión de telecomunicaciones asociada a Metrotel. También se proyectan enlaces ferroviarios entre Vaca Muerta, Bahía Blanca y otros puertos vinculados con la Hidrovía.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones agrega beneficios tributarios, comerciales y cambiarios de largo plazo para proyectos considerados prioritarios. La combinación de concesiones extensas, financiamiento oficial y reglas especiales puede acelerar obras que el capital privado difícilmente asumiría sin previsibilidad. El resultado, sin embargo, dependerá de que los anuncios se conviertan en contratos ejecutables, decisiones finales de inversión y servicios logísticos competitivos: sin esas condiciones, el financiamiento público puede comprometer recursos sin resolver los cuellos de botella que encarecen las exportaciones.



