Seis cazas F-16 destinados a la Argentina permanecen en la base aérea de Gando, en Gran Canaria, a la espera de mejores condiciones meteorológicas para cruzar el Atlántico. El arribo a Río Cuarto, Córdoba, estaba previsto inicialmente para el sábado 26 de septiembre y ahora tiene una ventana operativa que llega hasta el miércoles 30.
La demora no responde a una falla técnica reportada ni modifica el acuerdo con Dinamarca. Los aviones despegaron de Skrydstrup el 22 de septiembre, hicieron escala en Zaragoza y llegaron a las Islas Canarias. El siguiente tramo los llevará hasta Natal, en el nordeste de Brasil, antes de completar el recorrido hacia la Argentina.
El cruce requiere varios reabastecimientos en vuelo porque los F-16 no pueden cubrir por sí solos la distancia entre Canarias y Brasil. Para la operación, Estados Unidos envió tres aviones cisterna KC-135 desde la base de MacDill, en Florida, mientras que la Fuerza Aérea Argentina sumó un KC-130H Hércules y un Boeing 737 de apoyo.
Con este segundo lote, la Argentina alcanzará 12 de los 24 F-16 operativos adquiridos a Dinamarca, además de una aeronave destinada al entrenamiento en tierra. El primer grupo llegó en diciembre de 2025, después de que el país pasara una década sin aviones de combate capaces de superar la velocidad del sonido tras el retiro de los Mirage en 2015.
El contrato firmado en 2024 tiene un valor de US$301,2 millones y se paga en cinco cuotas anuales sin intereses, de acuerdo con Chequeado. Esa cifra cubre las aeronaves y su equipamiento básico. Cuando se incorporan armas, capacitación y obras en las bases, Infobae ubicó el costo total del programa entre US$900 millones y US$1.000 millones.
La diferencia entre el precio de compra y el costo del sistema completo muestra el principal desafío fiscal de la modernización: adquirir los aviones es apenas una parte del compromiso. La operación exige sostener pilotos entrenados, mantenimiento, armamento, infraestructura y logística durante años, en un presupuesto de Defensa donde la mayor parte de los recursos previstos se destina a gastos de funcionamiento.
El programa también profundiza el vínculo militar con Washington. Estados Unidos autorizó la transferencia de los aviones y ofreció en abril de 2024 US$40 millones de financiamiento militar. La flota utilizará armamento provisto por ese país, con planes reportados para incorporar misiles aire-aire AMRAAM. Se trata de F-16AM y F-16BM modernizados, basados en un diseño desarrollado originalmente en las décadas de 1970 y 1980.
Los seis aviones que lleguen ahora serán recibidos en el Área Material Río Cuarto, a unos 10 kilómetros de la ciudad cordobesa. La base de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, aparece como destino permanente una vez finalizadas las obras. Las 12 aeronaves restantes están previstas para 2027 y 2028, aunque se informó que el cronograma podría completarse un año antes.
La incorporación fortalece la capacidad aérea argentina, pero no equivale todavía a una fuerza de combate plenamente desplegada. El entrenamiento de pilotos, la entrega de armas, la disponibilidad de aviones cisterna y la infraestructura determinarán cuánto poder operativo puede generar la compra. En el debate sobre las Islas Malvinas, el analista Sergio Eissa señaló a Chequeado que un F-16 armado no puede llegar hasta las islas y regresar sin un avión cisterna que la Argentina aún no posee.



