El Gobierno de México volvió a ampliar los subsidios aplicados a los combustibles y elevó al 72% el estímulo fiscal para la gasolina regular y premium, mientras mantuvo por tercera semana consecutiva una cobertura del 100% sobre el impuesto al diésel.

La medida rige entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre. Para la gasolina regular, el apoyo equivale a 4,8 pesos mexicanos por litro, mientras que para la premium alcanza los 4 pesos por litro.

En el caso del diésel, el subsidio principal asciende a 7,3 pesos por litro. Hacienda redujo, sin embargo, el apoyo complementario, que pasó a 1,18 pesos por litro.

La política de estímulos busca contener el impacto del precio de los combustibles sobre los consumidores, pero también altera los incentivos de la cadena de comercialización. Al menos 173 estaciones de servicio suspendieron la venta de diésel para evitar pérdidas, según datos de la consultora Petrointelligence.

El número representa una proporción minoritaria frente a las más de 13.100 estaciones que operan en México, aunque expone la presión que atraviesa el sector cuando los precios de venta no compensan los costos de abastecimiento y operación.

Más del 53% de las estaciones que pausaron la oferta de diésel se concentran en los estados de México, Jalisco, Guanajuato, Sonora, Puebla y Zacatecas.

La continuidad de los subsidios implica que una parte del impuesto aplicado a los combustibles deja de ser recaudada por el Estado. En el caso del diésel, la exención total del impuesto se mantiene por tercera semana consecutiva.

El episodio muestra el costo de sostener precios de combustibles mediante estímulos fiscales: el alivio puede trasladarse al consumidor, pero también comprime los márgenes de las estaciones y puede llevar a algunos operadores a retirar temporalmente un producto del mercado.