Javier Milei negó que la Argentina esté atravesando una recesión y defendió el rumbo económico del Gobierno frente a la caída mensual de la actividad, el aumento del riesgo país y las dudas sobre el mercado laboral. “No hay recesión”, afirmó, y sostuvo que el escenario actual corresponde a “una desaceleración del ritmo de expansión”.
El Presidente cuestionó la lectura del retroceso de 2,9% de la actividad en julio frente a junio, mencionado durante la entrevista, y advirtió que los indicadores desestacionalizados pueden arrojar resultados poco representativos cuando existen cambios estructurales. Según explicó, la serie del estimador mensual de actividad económica presenta una elevada volatilidad y por eso el Gobierno prioriza el análisis de la tendencia-ciclo.
“La tendencia ciclo sigue subiendo”, sostuvo Milei. En esa línea, afirmó que la economía podría completar cuatro años consecutivos de crecimiento y que el producto, el producto per cápita, el consumo privado y las exportaciones se encuentran en niveles máximos, aunque no presentó durante la entrevista documentación adicional para respaldar esas comparaciones.
El Presidente vinculó la desaceleración sectorial con una reasignación de recursos derivada de la apertura y la eliminación de restricciones. “Hay sectores que se expanden, sectores que se contraen”, señaló, y argumentó que la retracción de actividades protegidas puede liberar recursos hacia sectores más productivos y reducir los precios que pagan los consumidores.
Como ejemplo, Milei cuestionó la protección de empresas mediante barreras a la importación. “Si además esa situación del paredón hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, afirmó. También sostuvo que el objetivo de su administración es terminar con los privilegios sectoriales, aun cuando eso implique una contracción inicial en algunas actividades.
Frente a las críticas por el desempleo, el Presidente afirmó que la tasa se ubicó en torno de 7,8% o 7,9% y que ese nivel no sería sustancialmente diferente del registrado en 2023. Además, aseguró que durante su gestión se crearon “más de 510.000 puestos de trabajo” y que, al considerar la reducción del empleo público, la creación neta alcanzó 600.000 puestos, según sus propios cálculos.
Milei también aseguró que el financiamiento del sector público está cubierto hasta fines del año próximo y afirmó que la probabilidad de default que asigna el mercado a su Gobierno es “cero”. Como respaldo, mencionó compras de reservas por más de US$20.000 millones, líneas de swap con Estados Unidos y China por US$20.000 millones cada una y una posición en futuros por US$15.000 millones.
Sobre el tipo de cambio y el riesgo país, el Presidente rechazó la idea de que el dólar esté atrasado y consideró que una depreciación implicaría una caída del salario real. “Esos que piden el tipo de cambio real alto, lo que están pidiendo es arruinar a los trabajadores”, afirmó. También sostuvo que la reducción del gasto público y la estabilización pueden generar una apreciación de la moneda.
En materia de exportaciones, Milei proyectó que el sector energético pasará de un déficit de US$5.000 millones a un superávit de US$10.000 millones y afirmó que, en un escenario base, las exportaciones argentinas podrían alcanzar un piso de US$180.000 millones en 2031. Presentó esa expansión como uno de los principales canales de crecimiento futuro, junto con la energía, la minería y la inversión.
El Presidente atribuyó parte de las dificultades actuales a un shock externo asociado al petróleo, las guerras y el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. “Argentina no está desconectada del mundo”, señaló, y sostuvo que los efectos de esos factores se reflejan en mayores precios y una menor velocidad de expansión económica.



