El riesgo país argentino subió a 626 puntos, según los datos expuestos durante un análisis económico, en un contexto marcado por el deterioro de los bonos, la menor confianza de los inversores y la incertidumbre sobre la evolución de la actividad.

El indicador había registrado 485 puntos el 11 de septiembre y 555 puntos el 22 de septiembre. La nueva suba se produjo pese a la gira presidencial por Estados Unidos y a los contactos de Javier Milei con representantes de los mercados financieros.

El aumento del riesgo país aleja a la Argentina del acceso normalizado al financiamiento internacional. Con un indicador más elevado, el refinanciamiento de la deuda resulta más costoso y el Tesoro enfrenta mayores dificultades para reemplazar vencimientos con nueva deuda en los mercados.

La evolución del riesgo se combinó con una caída de 5,9% en el índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella, que quedó en 1,94, el registro más bajo desde el comienzo de la gestión de Milei. Aunque el nivel todavía se ubica por encima de los registros correspondientes a las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, el retroceso agrega presión política al programa económico.

La actividad también muestra señales de debilidad. Comercio, industria y construcción, sectores relevantes para la generación de empleo, todavía no encontraron un piso firme. Pablo Wende, durante el análisis, sostuvo que “la economía está amesetada o rumbo a una leve recesión” y que los sectores que no resultaron beneficiados por el modelo de mayor apertura y un tipo de cambio más apreciado aún no lograron rebotar.

El presidente Milei rechazó la existencia de una recesión y describió el escenario como “una desaceleración del ritmo de expansión”. La discusión técnica se centra en la posibilidad de acumular dos trimestres consecutivos de caída de la actividad, mientras que, en términos anuales, se mantiene una proyección de crecimiento.

Wende definió el escenario como “una economía fría” y señaló que no se trata de una crisis cambiaria ni de una crisis de ingresos de magnitud, pero advirtió que el bajo dinamismo puede complicar las perspectivas electorales del Gobierno. También indicó que las tarifas aumentaron mientras los salarios todavía no generan una mejora perceptible para una parte de los hogares.

El deterioro de los activos argentinos también refleja la incertidumbre sobre el escenario político del próximo año. Según el análisis, los inversores evalúan cuánto podría aumentar la posibilidad de un regreso del kirchnerismo y, ante esa duda, reducen su exposición a bonos y acciones argentinas. El Gobierno buscará contrarrestar esa percepción durante su viaje a París, al que prevé asistir acompañado por empresarios y gobernadores para exhibir respaldo político y capacidad de gobernabilidad.