El economista Alberto Ades consideró que Javier Milei representa un caso excepcional para sostener el rumbo económico argentino y advirtió que un eventual giro de 180 grados en la política económica volvería a elevar el riesgo para los inversores. A su vez, señaló que todavía quedan reformas estructurales pendientes en materia impositiva, previsional, educativa y de coparticipación.
“Yo creo que Javier Milei es muy único en ese sentido”, afirmó Ades al evaluar la convicción del Presidente para preservar el equilibrio fiscal. Según su análisis, la Argentina atravesó durante décadas ciclos de endeudamiento, defaults y cambios bruscos de orientación, una historia que todavía pesa sobre la percepción de los mercados.
Ades describió a la economía argentina como un buque que había tomado una dirección equivocada, con problemas acumulados y daños en el casco. En ese marco, sostuvo que el Gobierno primero logró “tapar los agujeros” y luego cambió el rumbo después de años de políticas “proteccionistas, estatistas” y de una elevada carga regulatoria.
El economista afirmó que el próximo paso debería concentrarse en completar las reformas que quedaron pendientes. Mencionó que el país tiene “130 impuestos, de los cuales seis o siete recaudan casi todo” y advirtió sobre el costo burocrático que enfrentan las empresas. “Hay 22 días laborables en el mes, yo me la paso 20 lidiando con Arca”, citó como una queja habitual del sector privado.
También planteó que la apertura, la desregulación y la reducción de subsidios generan una reasignación de recursos que puede perjudicar a determinados sectores en el corto plazo. “Va a haber sectores que van a sufrir”, sostuvo, porque el cambio en los incentivos impositivos y comerciales modifica el tamaño relativo de las actividades orientadas al mercado interno, las exportaciones y el sector primario.
Para amortiguar ese proceso, Ades ubicó al crédito y a la previsibilidad monetaria entre las prioridades. Dijo que es necesario “dar certidumbre sobre la política monetaria en particular” y consideró que el financiamiento debe recuperarse para evitar que la volatilidad de las tasas vuelva a paralizar decisiones de inversión y endeudamiento.
El economista también señaló que el riesgo país no refleja solamente los resultados fiscales, externos o inflacionarios actuales, sino la posibilidad de que la Argentina vuelva a cambiar de rumbo después de una elección. “La Argentina es un país que ha desilusionado muchas veces y ha destruido muchas carreras en Wall Street”, explicó, al describir la cautela de los inversores frente a una eventual alternancia política.
Sobre el tipo de cambio, Ades sostuvo que un dólar más alto podría ayudar a algunos sectores, aunque advirtió que una devaluación tradicional tendría un costo inflacionario. “Vos devaluás en Argentina, vas a tener pass through de la inflación”, dijo, y agregó que el ingreso de divisas por energía, minería y agro vuelve difícil depreciar el peso sin afectar el proceso de desinflación.
Ades también analizó el impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral. Advirtió que los jóvenes pueden quedar especialmente expuestos porque ocupan tareas iniciales que son más fáciles de sustituir. En bancos, estudios jurídicos y consultoras, explicó, la tradicional pirámide de contratación de juniors que aprenden y progresan podría “convertirse en un rectángulo”, con menos oportunidades de entrada para quienes recién comienzan.



