Las reservas internacionales del Banco Central cerraron el 25 de septiembre en US$48.255 millones, después de caer US$590 millones en un solo día. La baja diaria de 1,2% fue significativa frente a los movimientos recientes y llevó al stock a su menor nivel de los últimos 30 días.
El dato cobra mayor peso por la acumulación del mes: desde el 1 de septiembre, las reservas retrocedieron US$1.950 millones, equivalente a una caída de 3,9%. En el corto plazo, por lo tanto, no se trata solamente de una oscilación diaria, sino de una reducción que dejó al indicador en un extremo reciente.
La trayectoria, sin embargo, necesita una referencia más amplia. En los últimos 90 días las reservas todavía se encuentran por encima del nivel de cierre de ese período, y en los últimos 180 días acumulan una mejora. Eso muestra que la caída de septiembre ocurre sobre un nivel que sigue siendo superior al de varios meses atrás, aunque el movimiento reciente haya cambiado de dirección.
Reservas internacionales del BCRA
Los datos mas recientes, del mas antiguo al mas nuevo.
El otro dato relevante es el mercado cambiario. El dólar mayorista se ubicó el 29 de septiembre en $1.523,97, con una baja diaria de 0,3%, pero acumula una suba de 0,7% desde comienzos de mes. La combinación no permite afirmar que la caída de reservas haya provocado un movimiento puntual del dólar, pero sí muestra que la reducción del respaldo externo convive con una cotización mayorista algo más elevada que al inicio de septiembre.
Para el Banco Central, un menor stock de reservas implica un margen más reducido para enfrentar eventuales tensiones cambiarias mediante sus activos externos. Ese margen importa porque las reservas funcionan como parte del respaldo disponible frente a necesidades de pagos y episodios de mayor demanda de divisas, aunque su nivel por sí solo no determina la trayectoria futura del dólar.
-1,2%
El tamano del movimiento frente a una referencia comparable.
La señal también puede trasladarse a las decisiones privadas a través de las expectativas. Una menor disponibilidad de reservas puede aumentar la atención sobre la capacidad de respuesta ante una presión cambiaria, pero no implica automáticamente una aceleración del dólar ni un salto de precios. Para hogares y empresas, el efecto más inmediato pasa por cómo esa percepción interactúe con el resto de las condiciones financieras.
En ese frente, la tasa BADLAR se ubicó en 22,06% el 28 de septiembre, por debajo del nivel de comienzos de mes, mientras la base monetaria también acumuló una contracción de 3,1% durante septiembre. Son movimientos que forman parte del mismo escenario financiero, pero los datos disponibles no permiten atribuirles una relación causal directa con la variación de las reservas.
El punto central queda así en la velocidad reciente de la caída. Las reservas todavía están por encima de los niveles registrados varios meses atrás, pero septiembre dejó una reducción de US$1.950 millones y el último registro es el menor de los últimos 30 días. Más que anticipar por sí solo un cambio de régimen cambiario, el dato reduce el margen externo disponible y vuelve más relevante la evolución de las próximas semanas.


