
La expansión de la inteligencia artificial ya plantea un cambio en la estructura del mercado laboral y, según el economista y especialista en finanzas Alberto Ades, las actividades con componentes mecánicos son las que enfrentan una mayor exposición al reemplazo tecnológico.“Actividades que tienen un componente muy mecánico son las que van a ser reemplazadas por la inteligencia artificial”, sostuvo Ades al analizar qué deberían estudiar los jóvenes frente a un mercado de trabajo atravesado por nuevas herramientas digitales.En contraposición, el economista señaló que las ocupaciones en las que el contacto humano mantiene un papel central podrían demorar más en ser sustituidas. “Actividades en las cuales el componente humano sigue siendo muy importante y el contacto humano y tocarte es muy importante. Creo que van a ser las últimas que van a ser reemplazadas por la inteligencia artificial”, afirmó.Ades ubicó a la economía entre las áreas que podrían experimentar una transformación particularmente profunda. “Si me preguntás la economía, el análisis económico va a ser reemplazado por la inteligencia artificial”, dijo, y diferenció ese escenario de actividades como la psicología y determinadas áreas de la medicina, donde consideró que la conexión humana seguirá teniendo un peso relevante.A partir de esa diferencia, recomendó a los jóvenes considerar disciplinas en las que la interacción humana sea difícil de automatizar. “Estudia psicología, que es lo que estudia mi hija, o estudia medicina, o estudia actividades artísticas”, planteó.El economista también marcó una diferencia entre la inteligencia artificial y el modelo de las plataformas digitales. Según explicó, muchas aplicaciones ofrecen servicios sin un pago monetario directo, pero utilizan los datos de los usuarios como parte de su modelo de monetización. “Vos entregás datos propios que ningún régimen totalitario logró extraer de la misma manera”, sostuvo.Para Ades, la transformación tecnológica también está modificando la relación entre trabajo y tiempo personal. Señaló que la conectividad permanente puede borrar los límites de la jornada laboral y cuestionó que el trabajo remoto sea necesariamente una ampliación de la libertad individual.“Estamos convencidos de que esa flexibilidad que tenemos hoy, que yo puedo trabajar de casa si quiero, es una libertad adicional que tengo y te das cuenta que no”, afirmó. En su análisis, la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar puede terminar aumentando la disponibilidad exigida al trabajador, especialmente cuando las comunicaciones laborales ingresan de manera permanente al teléfono.Ades vinculó ese proceso con una economía cada vez más orientada a capturar atención y datos. Describió una evolución desde el capitalismo industrial, centrado en la fuerza física, hacia el capitalismo de consumo y, posteriormente, hacia un “capitalismo de plataformas” que busca obtener información sobre ubicación, gustos y comportamiento de los usuarios.El economista también sostuvo que la transformación tecnológica puede generar pérdidas de capacidades además de ganancias de productividad. En particular, mencionó la fragmentación de la atención y las dificultades para concentrarse durante períodos prolongados como uno de los efectos que, a su juicio, deberían ser considerados junto con los beneficios de la innovación.Su planteo no fue presentado como un rechazo a la tecnología. “Toda actividad, toda oportunidad, todo cambio tiene algo positivo y algo negativo”, afirmó Ades. El desafío, según su enfoque, consiste en identificar qué capacidades humanas adquieren mayor valor a medida que la automatización avanza y qué actividades pueden quedar expuestas a una sustitución creciente.


